Abuso sexual múltiple en Surco: este es el relato de la joven ante la Policía sobre lo que ocurrió aquel domingo

La víctima de violación grupal en Surco, de 21 años, narró a la Fiscalía cómo ocurrieron los hechos la noche en la que se reunió con sus cinco examigos de colegio. El testimonio es revelador y desgarrador.

Cuarto Poder obtuvo este documento en el que se explica todo lo ocurrido aquella noche y además evidencia la responsabilidad de los cinco implicados en el caso, sea por acción o por omisión.

Narra la víctima:

“Le pedí a Manuel (Vela Farje) que me preste el baño que se encuentra en el primer piso. A los minutos, Sebastián (Zevallos Sanguinetti) incitó a que vayamos al segundo piso y fue él quien me cogió de la muñeca izquierda y me jaló para ir al segundo piso”, dijo la joven.

“Ya en ese momento, todos me metieron a un cuarto que era un baño demasiado amplio que incluso tenía un jacuzzi. A los minutos me percato de que Sebastián se para en la puerta con la intención de que yo no salga”, narró.

“Los demás se empezaron a desvestir y José, Diego, Sebastián y Andrés me ordenaron que me desvista”, comentó la víctima. Hasta ese momento, 4 de los 5 hombres se mantenían en el baño. No había luz, ellos solo alumbraban con las linternas de sus celulares.

La víctima ha narrado a las autoridades que el único que no participaba era Manuel, y que fue Sebastián quien le increpó:

“Manuel no se metía hasta que Sebastián le dijo: Oe’, no seas huevón, ven. Y Manuel le dijo: No la hago… Yo le dije en ese momento a Manuel: ¿Por qué me haces esto? Ya que no hacía nada por defenderme”, apuntó.

Mientras la ultrajaban, la víctima le pidió ayuda a Manuel, quien miraba toda la escena, según ha narrado en su testimonio. “¡Ayúdame! (le dijo), y solo me quedó mirando”.

Todo empezó en la casa abandonada del jirón León García, en Surco el sábado de la semana pasada. Hacia la tarde, Manuel Vela invitó a sus amigos a tomar y a pasar el rato por el cumpleaños de una amiga al departamento que estaba deshabitado.

Fue Diego Arroyo, otro de los involucrados, quien avisó a la víctima sobre la reunión. Eran las 9:03 de la noche. “Recibí un mensaje de Diego que me dijo: Cae a la casa del negro (Manuel). Nos quedamos hasta mañana, lo llamas a Manuel, mi teléfono muere. A lo que yo dije: Caigo”, apuntó la joven de 21 años.

Cuando llegó a este departamento vio a dos mujeres que no conocía y que estaban en estado de ebriedad. Según su testimonio, ellas habrían consumido algún tipo de droga. Luego las dos chicas se fueron y ella quedó sola.

Al sentarse observó a uno de sus amigos que inhalaba cocaína. Les invitó a todos. Luego de esto la joven fue al baño y ocurrió, acto seguido, la violación.

Ella asegura que les pidió a sus agresores no estar en ese lugar. “No quiero estar acá, me quiero ir y no me dejaron salir. Los cinco me retenían para no salir”.

Esta versión de la víctima contrasta con la dada por la familia de Manuel Vela Farje, que aseguró que el joven no estuvo en la casa cuando ocurrieron los hechos y que la víctima no lo habría mencionado en su testimonio.

¿Quiénes son los atacantes y qué han narrado a las autoridades?

Sebastián Zevallos Sanguinetti tiene 24 años y tenía una empresa de reparto de comida junto a su familia. Él aseguró no saber en qué momento un “caballero” le ofreció cocaína mientras hablaban de “unos temas de filosofía” y que se pasó la hora conversando.

El implicado reconoce que entró al baño con sus amigos, según él para realizar el juego llamado: Siete minutos en el paraíso, en el que pasaría a solas ese tiempo con una persona para tener sexo de manera voluntaria. 

Según dijo, primero ingresó él con la víctima pero luego ingresaron los amigos.

“José (Arequipeño), al ver que estábamos desnudos se asombró y cuestionó si él también podía ser partícipe. Y al final participa. Él también se desnuda y ahí rápidamente abre la puerta Manuel (Vela). Al abrir la puerta él también se queda asombrado”, mencionó Zevallos en su testimonio.

Luego, narró la participación de Vela en el hecho. “Manuel entró un poco dudoso al principio y luego también se desnuda él solo y bajo la insistencia de (la víctima) durante 15 minutos. En ese momento Manuel decide retirarse.

Luego del ataque, la joven víctima dijo haber estado desorientada y ajena a su voluntad que incluso la obligaron a bailar desnuda. Algunas horas después, Sebastián dijo que conversó con la muchacha. Esto dijo al respecto a la Fiscalía:

“Yo le comenté que si podíamos hacer algo adentro y me comentó que no quería. Le dije que estaba a punto de irme de Lima y que de repente no había oportunidad para lo que habíamos quedado. Le vuelvo a hacer la pregunta de si está dispuesta y me comentaba que no”, dijo Zevallos.

“En ese momento me dice que nos vayamos y yo, un poco decepcionado, le digo que qué mal que no aprovechemos la oportunidad”, ha dicho el implicado.

Manuel Vela Farje, estudiante de arquitectura, dueño de las llaves de la casa. Pese a que la familia señaló que él no estuvo en el lugar después de las 11 de la noche, los propios amigos confirmaron a las autoridades su presencia.

Vela ha dicho a las autoridades que él sí mantuvo una relación sexual oral con la víctima y dijo que fue con consentimiento y sin forcejeo alguno. Pero también reconoce que la muchacha “sí estaba drogada y que no estaba en sus sentidos”. 

¿Cómo habría podido dar la víctima entonces su consentimiento en este estado?

Diego Arroyo Elías es emprendedor en venta de comida. En su declaración asegura que uno de sus amigos tomó fotografías mientras mantenían relaciones sexuales con la joven. A través de estas intentó probar su inocencia.

“José tomó dos fotos que mostró a los policías donde aparecía ella y se le veía consumando el acto a su propia voluntad”, ha dicho. ¿Podría dar consentimiento bajo efectos de alcohol y drogas?

Andrés Fassardi y José Arequipeño Vizcarra son estudiante de ingeniería civil y empleado de una agencia de publicidad, respectivamente. El primero detalla que él y sus compañeros consumieron marihuana y cocaína, y confirma que Sebastián estuvo echado en el piso del baño.

Arequipeño prefirió mantenerse en silencio. “Me acojo al derecho de guardar silencio”, apuntó ante los fiscales que investigan el caso.

La pena máxima por violación es de 26 años y, ante la magnitud del delito, esta no cuenta con beneficios penitenciarios. Ahora, los implicados permanecen 9 meses en prisión preventiva mientras prosiguen las investigaciones. 

Fuente: América tv