Tensión en frontera con Perú: En Brasil “no se puede albergar a tanta gente”

La tensión en la frontera entre Brasil y Perú se mantiene hasta este mes de marzo con la situación de los migrantes varados en la zona. Ante esta crisis se pronunció en su página web el Consejo Episcopal Latinoamericano.

El lunes 1 de marzo la hermana Joaninha Honorio Madeira, de la congregación de la Inmaculada Concepción, describió el clima en el estado de Acre (Brasil) y en el departamento de Madre de Dios (Perú) como “muy difícil, muy tensa”.

En la ciudad brasileña de “Assis Brasil no (se) puede albergar a tanta gente, la estructura es pequeña”, afirmó Honorio Madeira. Se calcula que más de 500 personas procedentes de varias naciones están en la zona con el objetivo pasar hacia Perú y seguir a otros destinos.

“La situación es insostenible”, destacó Honorio Madeira.

En la víspera Perú extendió hasta el 14 de marzo la suspensión de vuelos provenientes de Brasil como medida de prevención ante la preocupación que genera la variante del coronavirus detectada en suelo brasileño.

El lunes 1 de febrero un grupo de migrantes pidieron a las autoridades peruanas que les permitan ingresar para continuar su trayecto tras 15 días de acampar en el puente binacional.

“Ante el anuncio de las autoridades peruanas de que abrirían la frontera, los migrantes se dirigieron de madrugada (el 14 de febrero) al puente que une los dos países, donde esperaban para poder cruzar. Después de tres días de espera, burlaron la seguridad peruana y entraron en Iñapari, la ciudad del lado peruano”, dijo.

Honorio Madeira, integrante de la Red Itinerante de la Red Eclesial Panamazónica, sostuvo que la Policía peruana “reaccionó con violencia, con gases lacrimógenos, con todo lo que te puedas imaginar”.

Al final cada una de las personas migrantes fueron devueltos al lado brasileño, algunas de ellos con mucha violencia, según la religiosa. “Hubo 11 heridos, entre ellos mujeres embarazadas y un niño pequeño que recibió un golpe en la cabeza”, añadió.

Sumado a esto, alertó que ya se registran casos de tráfico de personas. “Esta situación está provocando la explotación de los migrantes, que pagan cantidades absurdas para cruzar el río y continuar después su viaje”.

“Una travesía que cuesta un dólar para los que viven allí, están cobrando entre 40 y 50 dólares por cruzar para un haitiano”, denunció. “Una vez cruzado, de Iñapari a Puerto Maldonado, que es un viaje de tres horas, el costo es más o menos de 10 dólares”.

No es la primera vez que miembros de la Iglesia católica se refieren a esta crisis migratoria. Hace una semanas el padre Francisco Almenar, del Equipo Interreligioso Itinerante, abogó por una solución humanitaria en la frontera de Perú con Brasil.

Esta emergencia “nos desborda totalmente”, aseguró la hermana.

Fuente: La República