Síndrome del corazón roto: qué es y por qué está aumentando durante la pandemia

Enterarse de que un amigo o familiar ha dado positivo al covid-19 o, peor aún, que no ha podido superar la enfermedad y falleció repentinamente, podría desencadenar el riesgo de presentar el síndrome del corazón roto o miocardiopatía por estrés.

“La punta del lado izquierdo del corazón luce abombada tras sufrir una emoción fuerte, como la muerte de un familiar, pérdida del trabajo o estrés laboral. Ello provoca que esta área cardiaca no se contraiga de la manera adecuada y se genere, por lo tanto, una disfunción cardiaca por la incapacidad de bombear con normalidad”, indica la Dra. Claudia Ballón, cardióloga y vocera de EsSalud.

También se han presentado personas con el síndrome del corazón roto o miocardiopatía por estrés a causa de un asalto, divorcio o muerte de un familiar durante la pandemia. Los casos podrían haber incrementado en un 20% en lo que va de la pandemia, siendo las mujeres de edad media y post menopaúsicas las más propensas.

“Las probabilidades de que una mujer sufra el síndrome del corazón roto son entre nueve veces mayores que las de un hombre. Son más propensas aquellas que se encuentran en la etapa posmenopáusica, alrededor de los 50 años. Sin embargo, son los varones quienes evidencian un peor pronóstico y mayor mortalidad por el síndrome del corazón roto”, refirió.

Síntomas de un “corazón roto”

Los primeros síntomas son muy parecidos a los de un infarto al corazón: dolor en el pecho, sensación de falta de aire y sudoración fría. A diferencia de un infarto, en el síndrome del corazón roto no se observa una alteración en las arterias coronarias y eso puede comprobarse a través de un ecocardiograma y una coronariografía.

En una persona sana, el síndrome del corazón roto es benigno y la recuperación podría ser en días o semanas. Sin embargo, para pacientes hipertensos, dislipidemia o con diabetes descompensados podría provocar, considerando el riesgo que representa para su salud unido al estrés emocional.

“El tratamiento constaría de antiarrítmicos, diuréticos, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina y/o metabloqueadores para tratar de estabilizar al paciente por su condición de riesgo; sin embargo, esto no significa que el paciente va a mantener una medicación adicional de por vida por cuanto la resolución del cuadro es completa, aclara la especialista en Cardiología.

¿Cómo cuidar nuestro corazón?

No se puede prevenir ni hacer exámenes previos para evitar caer en este síndrome, pero sí existen ciertas recomendaciones para poder afrontar el proceso de una mejor manera.

“Apoyarnos siempre en nuestra familia más cercana, disfrutar de lo poco o mucho que podamos tener, practicar una actitud resiliente, enfocándonos en todo aquello que sume a nuestras vidas va a permitir tomar con más calma las situaciones que se nos presenten”, recomienda la vocera de EsSalud y agrega que, en caso de pacientes con comorbilidades, deben mantener controlados sus niveles, además de hacer ejercicio y comer sano para disminuir el estrés.