Río de Janeiro cierra sus playas por el coronavirus ante la ira de Bolsonaro

La Alcaldía de Río de Janeiro ha decretado el cierre de todas sus playas durante el fin de semana para contener el fuerte avance del coronavirus en la ciudad. Hasta el próximo lunes está prohibido bañarse en el mar, permanecer en la arena o realizar deporte en las playas de Río de Janeiro.

La medida se toma con Brasil en su peor momento de la pandemia del coronavirus, y al borde del colapso sanitario. El jueves se registraron más de 2.600 muertes por coronavirus por tercer día seguido, con un promedio de 2.087 diarios en la última semana. La situación ha forzado a los gobernadores de los estados a tomar más medidas de restricción de la actividad, ante lo escaso y desorganizado de la estrategia de vacunación contra el coronavirus.

En Río, el gobierno regional ha impuesto algunas restricciones, pero los bares y restaurantes, así como los comercios, permanecen abiertos, aunque con horarios reducidos. Otras ciudades de Brasil, como Sao Paulo, han adoptado medidas más severas, como el toque de queda o el cierre de todos los servicios no esenciales.

Sin embargo, todas estas medidas tienen la férrea oposición del presidente federal, el ultraderechista Jair Bolsonaro, que desde el primer momento de la pandemia ha tenido una postura negacionista y opuesta a las medidas de restricción de la actividad por su impacto en la actividad económica.

Aunque tras la toma de posesión del cuarto ministro de Sanidad durante la pandemia se habló de reforzar la estrategia de vacunación y un “diálogo amplio’ con la profesión médica, el hecho es que recientemente Bolsonaro ha exigido a la Justicia que los decretos de autoridades locales que suspenden las actividades económicas sean autorizados previamente por los parlamentos regionales. Así lo ha pedido la Abogacía General de la Unión (AGU) a la Corte Suprema.

Bolsonaro anunció esa acción este jueves, denunciando que las medidas adoptadas por gobernadores y alcaldes son propias de un “estado de sitio”. También anticipó que su Gobierno planea enviar al Parlamento un proyecto de ley para ampliar las llamadas “actividades esenciales”, permitidas aún con las restricciones, pero que, en su opinión, “son todas aquellas que le permiten a un padre de familia llevar comida a su casa”. Es decir, todas.

Brasil se acerca a los 300.000 muertos por la pandemia, sin previsión de que la situación mejore.

Fuente: marca.com