Puno no concreta su sueño de acceso a gas barato de Bolivia

El gas licuado de petróleo en Puno (GLP) subió a S/ 52. El incremento del producto peruano reavivó en el altiplano puneño el sueño de acceder a gas barato de procedencia boliviana. El carburante extranjero es el más consumido por tener un costo de S/ 40 en la frontera, pero llega a las provincias como producto de contrabando.

La necesidad de contar con gas a costo módico en la región Puno se acrecentó cuando el gobierno de Evo Morales subvencionó en su país la instalación de gas natural a domicilio. Actualmente los puneños ven con recelo cómo es que en las ciudades bolivianas Copacabana y Desaguadero, fronteras con el Perú, acceden a gas barato por tubería, de la misma forma que llega el agua. El pago promedio mensual familia boliviana por consumo de gas natural es de 30 bolivianos. Al cambio peruano sería 15 soles.

El catedrático universitario hoy fallecido Felipe Amachi Fernández, hace diez años, fue uno de los primeros impulsores para que el gas boliviano no sea considerado producto de contrabando e ingrese libremente al Perú. Impulsó una ordenanza regional, la cual no prosperó.

La propuesta de Amachi se sustentaba en que, a su punto de vista, el gas de Camisea tardaría en llegar a Puno unos 20 años. El tiempo parece darle la razón.

La necesidad de los puneños fue escuchada en el gobierno de Ollanta Humala. En 2014, el expresidente se reunió en Puno con su entonces homólogo boliviano Evo Morales, durante el I Gabinete Binacional Perú-Bolivia. Tras la reunión en la isla Esteves, Morales mostró su disposición de vender gas natural y ampliar envíos de GLP al Perú. En el primer caso la venta sería de Gas Natural Licuado (GNL), el cual se puede trasladar en camiones sin la necesidad de un gasoducto (es el caso de Copacabana Y Desaguadero). Respecto al GLP, si bien en los últimos años Bolivia ya estaba realizando ventas al Perú, el convenio de entonces era para abastecer a las regiones del sur, donde el precio del GLP es más caro que en la capital.

Según el economista Marco Valdivia, sí se importó GLP boliviano pero las empresas importadoras nunca bajaron el costo del gas al consumidor. “Por eso sostengo que ese convenio benefició más a las importadoras. Sin embargo, los peruanos de a pie siguen pagando el gas caro”.

Tres años después y al ver que el acuerdo entre Perú y Bolivia no tenía resultados palpables, el exgobernador de Puno, Walter Aduviri Calisaya, en diciembre de 2018, se reunió con Evo Morales. Le expresó la necesidad de los puneños de contar con gas a bajo precio para el consumo familiar en balones de 10 kilos.

Aduviri le propuso a Morales firmar un acuerdo que beneficie exclusivamente a Puno, y las regiones del sur. Como la iniciativa tenía que pasar por la Cancillería de ambos países, el ímpetu de Aduviri no llegó a buen puerto.

Un año después, el tema fue puesto en el tapete en una reunión entre Martín Vizcarra y Evo Morales. Este último expresó el interés de su país en exportar su gas a través del puerto de Ilo (Moquegua) y concretar el tren bioceánico. El GLP boliviano llegaría al altiplano puneño y a las regiones más próximas.

Ninguno de los acuerdos con Morales prosperó tras los conflictos que se desataron en Bolivia, lo que terminó en su renuncia en noviembre de 2019.

A pesar de que hay acuerdos para concretar el sueño de los puneños, actualmente, el gas boliviano ingresa al Perú por siete rutas fronterizas en Puno, pero por acción de los contrabandistas. El encarecimiento del GLP peruano jugó un rol importante.

Según la Policía Fiscal, actualmente al altiplano puneño al mes ingresan alrededor de 10 mil balones de gas.