Piden 15 años de cárcel para joven que descuartizó y se comió a su madre

«Oía voces en mi cabeza que venían de la televisión y me decían que matase a mi madre». Con esa frase, Alberto Sánchez, conocido como el ‘caníbal de La Guindalera‘, ha explicado este martes ante el juez por qué acabó con la vida de su progenitora de forma macabra hace dos años. El joven, de 28 años, ha asegurado que los programas le enviaban «mensajes ocultos» y que las discusiones con su madre eran habituales, sobre todo, tras consumir cannabis y alcohol. «Te voy a descuartizar», ha asegurado que escuchaba.

Los hechos que ahora enjuicia la Audiencia Provincial de Madrid ocurrieron en febrero de 2019. Fue una amiga de María Soledad, de 66 años, quien dio la voz de alarma y presentó una denuncia por desaparición tras llevar más de un mes sin saber de ella. Agentes de la Policía Nacional se personaron en el domicilio, situado en la calle de Francisco de Navacerrada. Alberto fue quien les abrió la puerta y, tras dejarles acceder, admitió que la había matado y que practicaba canibalismo con los restos.

La escena que la Policía se encontró fue dantesca, una de las más atroces que se recuerdan: el joven había troceado a su progenitora y había guardado las partes en ‘tuppers’ que estaban repartidos por diferentes estancias del domicilio. En ese momento aseguró que no sabía que hacer con el cuerpo y que por eso también se lo daba de comer a su perro. Hoy, en cambio, el relato ha sido diferente. En el banquillo de los acusados ha manifestado que no recuerda nada de lo ocurrido ni haber confesado a los agentes que se «había comido sus restos como hacían otras tribus caníbales».

El joven, que busca eludir la prisión amparándose en una enfermedad mental, ha confensado que era adicto al alcohol y a la droga y que solía acudir a una casa okupa para consumir sustancias. «Mi madre me recogía por pena», ha afirmado ante el jurado popular, encargado de deliberar, tras ser preguntado por la fiscal, que pide para él 15 años y cinco meses de cárcel. En el escrito, la Fiscalía le imputa un delito de homicidio y otro de profanación de cadáveres e indica que el acusado «discutió con su madre y, tras un enfrentamiento verbal, se dirigió a ella sujetándola fuertemente por el cuello y, con el propósito de acabar con su vida, le presionó fuertemente con sus manos hasta lograr estrangularla, causando su muerte por asfixia».

Tras matarla, «trasladó el cadáver hasta el dormitorio» de la vivienda que compartían «y lo colocó sobre la cama». Empleó, afirma el Ministerio Público, una sierra de carpintero y dos cuchillos de cocina para hacerla desaparecer. Posteriormente, «se alimentó en ocasiones, y durante quince días, de los restos». Algunos los guardó en la nevera, otros los repartió por las estancias de la vivienda y otros los arrojó a la basura en bolsas de plástico.

En la sesión también han declarado dos policías nacionales que realizaron el atestado. Uno de ellos apuntó a que el hermano del asesino confeso le dijo que tenía alguna enfermedad mental derivada del consumo de estupefacientes; el otro ha aseverado que cuando lo trasladaron a los calabozos el ‘caníbal de La Guindalera’ -barrio en el que sucedieron los hechos- confesó que había asfixiado a su madre cuando preparaba el desayuno. «Dijo que como no sabía qué hacer con el cadáver se lo comió y se lo dio al perro, sin mostrar ningún tipo de arrepentimiento», ha detallado el agente, según recoge Europa Press.

El titular del Juzgado de Instrucción número 53 ordenó dos días después del arresto su puesta en prisión comunicada y sin fianza. Desde entonces, Alberto ocupa una celda en la cárcel de Madrid II, Alcalá-Meco. Pero ese no fue su primer contacto con el mundo delictivo. Antes de los hechos, Alberto acumulaba una docena de antecedentes la mayoría por golpear a su madre, tal y como informó ABC. En varias ocasiones, además, ingresaba en unidades de Psiquiatría, pero pedía el alta y volvía a casa. Su madre lo acogía. Ante el juez ha relatado que recuerda cómo un día María Soledad lo llevó a esta unidad del Hospital de La Princesa. «Supongo que para ser abandonado», ha dicho. En las fechas del crimen, además, subió varios vídeos a redes sociales rapeando. En ellos leía inquietantes frases, como «cocinando ternera para perder la cordura; pollo dulce y mente dura; no existe cura para mi locura; espero a lo que mejor ocurra».

Fuente: abc.es