«No debió invertirse en los Panamericanos o en la Refinería de Talara, sino en hospitales, escuelas y carreteras»

¿Considera usted que hoy el Perú vive un Estado de Derecho? Vivimos el tipo de estado de derecho perforado y débil desde 1979.

La Constitución del 79 fue un engendro, producto de la ideología del momento y aprobó instituciones que el gobierno militar puso como condición. La del 93 fue también producto de la imposición de una mayoría legal y consagró el golpe del 92. Mi posición es que, a pesar del origen de una constitución, hay que respetar la continuidad institucional derivada de ella. Sin embargo, el tipo de derecho y garantías derivados de esos procesos son siempre débiles. Un derecho que es débil no es un derecho. Desde el inicio de la pandemia el gobierno -como varios otros- planteó una dicotomía entre salvar vidas o mantener el curso de la Economía.

¿Cree que esta dicotomía existía, o se pudo trabajar los dos temas por igual? ¿Una recesión económica profunda no es otra forma de atentar contra la salud en el largo plazo?

Esa dicotomía convenía a la estrategia del gobierno. Se trataba de no hacer evidente el déficit de las instituciones de salud pública. Creo que había una intención de que no se notara la deficiencia del gobierno. Una cuarentena dura podía funcionar si se hacia un cerco epidemiológico estricto. El gobierno sabía que no era capaz de hacer eso, por eso optó por la estrategia del miedo y de tirar el bulto hacia adelante. Lo que se viene en costo para la salud de la gente es tremendo. Ya no hay recursos para resolver el déficit de atención de la salud pública. Acabaron con todo. Si tuviésemos que señalar cuáles son las tareas indispensables del Estado, el cuidado la salud pública sería -sin duda- una de ellas.

¿Por qué tras haber fracasado a todas luces en el cumplimiento de la más básica de las tareas muchos piden más Estado? ¿No le parece un oxímoron?

La salud pública no es una tarea indispensable del estado. Eso no debe tomarse como una autoevidencia. El estado debe hacer cosas para garantizar la atención de la salud del público, eso no es lo mismo que decir que debe encargarse de la salud de todo el público. Hoy más que nunca es imprescindible hacer una transferencia de lo invertido en las actividades impropias del estado hacia actividades esenciales. No debió invertirse en los Juegos Panamericanos, sino en hospitales. No debió invertirse en la Refinería de Talara, sino en escuelas y carreteras, por dar unos ejemplos

Muchos economistas hablan con mucho orgullo de nuestras reservas y de que ahora poder inyectar estímulos keynesianos gracias a nuestros ahorros. ¿Le parece que hemos “ahorrado” o que lo que ha habido ha sido una incapacidad -por décadas- de ejecución en el presupuesto?

Hubo ahorro cuando los precios de los minerales estaban al alza. Felizmente existía ese mecanismos del Fondo de Estabilización Fiscal. También se ha beneficiado de la no ejecución,, pero lo principal vino de las exportaciones mineras. Los ahorros sirven para las emergencias, pero sólo sirven si se usan bien. En esta emergencia se ha gastado mucho en burocracia, se ha gastado sin coordinar la reactivación, sin limpiar las trabas burocráticas ni facilitar la inversión. Por eso el efecto va a ser pobre y, por tanto, se habrá desperdiciado gran parte de esos ahorros.

Es usted un comunicador experimentado. ¿Qué opinión tiene de la forma en cómo el gobierno ha llevado su política de comunicaciones?

No creo que el gobierno tenga un problema de no saber comunicar lo que hace y lo que piensa hacer. El problema es que no sabe qué hacer y hace mal lo que debe.

En sus años como analista -y quizás esta pregunta es reflejo de un sentir de muchos peruanos-… ¿Ha visto usted un peor congreso que este?

En el Perú cabe esperar el cumplimiento de la siguiente “ley” de la historia: el último siempre es el peor.