Manifestantes hospitalizados esperan la ayuda de todos

El 14 de noviembre por la tarde, Lucio Ricardo Suárez Valle, de 25 años, salió a la calle a manifestarse contra el gobierno de facto de Manuel Merino. No tuvo tiempo de correr, una descarga de perdigones le impactó en distintas partes, dejándolo grave y con serias lesiones en la cabeza y cuello.

Lucio es una de las 19 personas hospitalizadas, de un total de 207 ciudadanos que fueron atendidos por diversas lesiones sufridas durante las recientes movilizaciones sociales registradas en Lima Metropolitana y algunas regiones del país.

Ese mismo día fueron internados en el hospital Arzobispo Loayza ocho manifestantes. Uno de ellos es André Rivero Gonzales, de 21 años, quien tiene un impacto de perdigón en el cráneo.

Samuel Giraldo Mucha no sabe si volverá a caminar. Él es estudiante de la Escuela Nacional Superior de Ballet y, según manifiesta, su vida ha quedado en stand-by.

Dos días antes se había llevado a cabo la primera gran marcha nacional. Ese día, Percy Pérez Shapiama quedó grave. Incluso algunos medios de comunicación y las redes sociales lo daban por muerto. No fue así.

Tiene una perforación de la vena ilíaca por un perdigón.

Ruth Luque, de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, dice que muchos de los que recibieron atención en los hospitales y que fueron dados de alta ahora están preocupados porque nadie los monitorea y algunos ya han sido reingresados a distintos nosocomios.

La mayoría de los heridos tienen lesiones corporales, policontusos, inhalación de gas, heridas múltiples por canicas y perdigones y hasta fracturas.

Pero también hay quienes fueron impactados por proyectiles en los ojos, y uno de ellos podría perder la vista.

Álex Laura se encontraba grabando el traslado de heridos cuando le impactó una granada de gas lacrimógeno. Tiene desprendimiento de retina. El otro es Fernando Nicho, quien acudió a desactivar uno de esos artefactos, pero fue alcanzado por perdigones. Teme perder la vista.