Loreto: Maijuna Kichwa cumplió seis años conservando la biodiversidad.

LORETO. Un 17 de junio del 2015 se estableció el Área de Conservación Regional (ACR) Maijuna Kichwa, que debe su nombre a los pueblos indígenas que lucharon por proteger esta zona ubicada en las provincias de Maynas y Ramón Castilla, en Loreto. Hoy, esta área cumple seis años y celebra el compromiso de las comunidades locales, responsables del éxito de conservación de este lugar.

“Actualmente, el ACR Maijuna Kichwa se administra a través del proceso de la cogestión. Es decir, la gestión es compartida entre las comunidades y el Gobierno Regional de Loreto (Gorel), con apoyo de los aliados estratégicos. La participación de la población local es lo más resaltante, pues son 27 comunidades las que participan, de las cuales 4 son maijunas y las otras 23 kichwas”, destaca Víctor Reátegui Navarro, encargado de la jefatura del área.

Como explica Reátegui, en esta área resalta la participación de la población local, pues fueron los Maijunas, preocupados por la desaparición de su cultura producto de la presión de actividades ilegales en la zona, los que se organizaron. Así, en 2006, conformaron la Federación de Comunidades Nativas Maijuna (Feconamai) y en 2007 presentaron la propuesta de establecimiento.

En el camino se sumaron las comunidades kichwa, y lograron que en el 2015 se estableciera el área, luego del primer proceso de consulta previa para establecer un área de conservación regional en Perú.

La clave: la participación de las comunidades

Para cumplir con su objetivo de proteger sus bosques y recursos, las comunidades en esta área participan activamente del Comité de Gestión, espacio en el que “se han empoderado”, explica Víctor Reátegui. Asimismo, agrega que el área es importante porque “en este se dan a conocer las expectativas de las comunidades, sus puntos de vista, sus problemáticas, y surgen las soluciones”.

Además de participar en esta ACR, las comunidades también se organizan para proteger el área a través de Organizaciones Locales de Vigilancia (OLV). “Para lograr un control y vigilancia efectivos, se han conformado 5 OLV. Estas organizaciones son fundamentales para cumplir con la estrategia de protección de la zona tanto en la zona de influencia como en el interior del área”, manifiesta el jefe del ACR

Las amenazas: la tala y la minería ilegal

“Para estas organizaciones es importante que les demos toda la capacitación e implementación necesaria para que puedan ejercer el control y vigilancia, sobre todo a las OLV del Putumayo, porque esta zona está siendo amenazada por la tala ilegal”, advierte Víctor Reátegui.

Asimismo, señala con preocupación que la minería ilegal es una amenaza latente en la zona. “Hay presencia de pequedragas en el río Napo”, afirma. Hasta ahora, las OLV están resistiendo frente a esta amenaza, evitando que las dragas ingresen a las quebradas.

“Esto muestra la importancia de tener bien establecidos a estos grupos”, agrega Reátegui sobre las organizaciones locales de vigilancia. Por ello, es fundamental su capacitación e implementación, a fin de que se cumpla con éxito la estrategia de protección tanto en la zona de influencia como en el interior del área.

Las amenazas: la tala y la minería ilegal

“Para estas organizaciones es importante que les demos toda la capacitación e implementación necesaria para que puedan ejercer el control y vigilancia, sobre todo a las OLV del Putumayo, porque esta zona está siendo amenazada por la tala ilegal”, advierte Víctor Reátegui.

Asimismo, señala con preocupación que la minería ilegal es una amenaza latente en la zona. “Hay presencia de pequedragas en el río Napo”, afirma. Hasta ahora, las OLV están resistiendo frente a esta amenaza, evitando que las dragas ingresen a las quebradas.

“Esto muestra la importancia de tener bien establecidos a estos grupos”, agrega Reátegui sobre las organizaciones locales de vigilancia. Por ello, es fundamental su capacitación e implementación, a fin de que se cumpla con éxito la estrategia de protección tanto en la zona de influencia como en el interior del área.

Fuente: Actualidad Ambiental