Lomo de Corvina: se registran policías e invasores heridos durante desalojo

La intervención de la Policía Nacional del Perú (PNP) a la zona invadida de Lomo de Corvina, en Villa El Salvador, registró los primeros heridos tras el enfrentamiento contra las personas que se atrincheraron en el terreno.

Durante las primeras horas de la mañana, los buses con agentes de la PNP fueron llegando al lugar para llevar a cabo el desalojo ordenado por el Ministerio Público. Esta operación recibió una hostil respuesta de parte de los invasores, quienes arrojaron piedras, llantas prendidas con fuego y balones de gas a los efectivos. Como respuesta, la policía arrojó gases lacrimógenos para abrirse paso en el terreno en disputa.

Cientos de invasores bajaron hasta las avenidas Talara y Separadora Agroindustrial, ondeando banderas blancas y del Perú, pidiendo a los reporteros de los medios de comunicación que se retiren.

Asimismo, las cámaras de Latina mostraron a un policía siendo retirado del lugar en un patrullero. Este se encontraba herido en una de sus piernas y presentaba contusiones en el rostro, por lo que fue llevado a un centro de salud.

Por otro lado, ciudadanos de las zonas aledañas reportaron verse afectados por las bombas lacrimógenas y piedras que caían en casas cercanas. En esa línea, un bebé tuvo que ser auxiliado por los vecinos por estarse ahogando a causa de los gases.

Se pudo observar también que algunas personas empezaron a desarmar las viviendas improvisadas en el lugar y a retirarse pacíficamente, aunque un grupo grande de invasores aún oponían resistencia en lo más alto de la zona, mientras la policía seguía ganando terreno para realizar el desalojo.

Giselle Huamaní, secretaria de Gestión de Diálogo de la Presidencia del Consejo de Ministros, declaró para Latina que se tuvo una conversación con personas de la zona invadida. Según la funcionaria, el Gobierno podía brindarles facilidades para contar con otros lugares para vivir, pero no era negociable la prohibición de ocupar el área de Lomo de Corvina por ser considerado patrimonio cultural, además de resultar un lugar peligroso por la inestabilidad de los suelos.

“Hemos tenido el diálogo con varios representantes. Quedarse en el terreno es un no negociable. Lo que es negociable son las condiciones para el apoyo que se les puede dar, el acceso a diferentes programas que ofrece el Ministerio de Vivienda, el Plan Taita y otros apoyos que podemos dar puntuales, porque es una problemática de más de 20 años que no se va a resolver en dos o tres días, o ni siquiera en tres meses, que es lo que nos queda como Gobierno”, señaló.