La India en camino a su punto más crítico de la crisis del coronavirus

El 11 de marzo de 2020, el virus que se ha apoderado del mundo fue declarado pandemia. Ello por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que manifestó que el nuevo coronavirus podía ser “controlado”. Seis meses más tarde, al 11 de setiembre, el balance es de 28,040,853 contagios y 906,092 muertos en el mundo, según la misma institución.

Para aquel lejano miércoles de marzo, el virus circulaba ya por los cinco continentes, pero más de dos tercios de los casos registrados estaban en Asia. Medio año más tarde, tras tomar como epicentros a Europa y después a América, sorprende el caso de la India, que esta semana ha superado a Brasil para situarse en el segundo puesto en número de infectados a nivel mundial.

El virus arribó a ese país el 29 de enero, cuando se reportaron cinco cuadros. Cinco meses y medio después, se alcanzó la valla del millón de casos. De ahí se comenzó a dibujar el crecimiento de contagios de COVID más vertiginoso del mundo. Tardó tres semanas en llegar a 2 millones, 16 días en llegar a 3 millones y solo 12 días en superar los 4 millones a principios de mes.

El viernes registró 96,551 nuevos casos, con lo cual suma un total de 4′562,414. Con más de 1,000 muertes por día desde el 1 de setiembre, no hay signos de que el virus esté cediendo en esta nación, que, con 1,324 millones de personas, es la segunda con mayor población del mundo.

El gigante asiático enfrentó uno de los cierres más estrictos del planeta a partir del 25 marzo. Con la mayor población pobre del mundo, experimenta el peor desempeño de su economía, que se contrajo entre abril y junio un 23% con respecto al mismo periodo del año anterior. Ciertas estimaciones hablan de hasta 200 millones de personas que podrían volver a caer en la pobreza en una economía que buscaba asentarse como potencia regional.

Esto llevó a que en mayo se iniciara el proceso de reactivación, que ya está en fase 4 con una parte considerable de sus sectores funcionando pese a que el contagio camina en paralelo a la progresiva vuelta a la normalidad.

El proceso de cierre ha sido inefectivo ya que no se usó para aumentar la capacidad de los hospitales y porque no ha impedido que el país registre ayer 1,209 nuevos decesos para un total de 76,271, lo que lo ubica en el tercer puesto a nivel global.

Pese a este escenario y tras más de cinco meses de cierre, varias metrópolis indias reanudaron esta semana el funcionamiento de su servicio de tren subterráneo. Incluso, el Taj Mahal, la mayor atracción turística de la nación, abrirá el 21 de este mes.

Subregistro de casos y muertes

El médico infectólogo de la Universidad Peruana Cayetano Heredia Carlos Medina precisa algunos factores que conducirían a una nación a convertirse en la más afectada por COVID a nivel global. Menciona, además de la falta de distanciamiento social, inadecuadas condiciones de higiene.

Ciudades como Mumbai y Nueva Delhi, las dos más pobladas, se ubican entre las más afectadas del país. Ellas albergan barrios marginales en los que millones de personas viven hacinadas, con insuficientes condiciones de saneamiento.

Un segundo punto sería la falta de instalaciones y personal del sistema sanitario. La India tiene una infraestructura de salud pública insuficiente, y el virus se ha extendido últimamente a las zonas rurales, donde el estado de atención médica es aun más precario.

Un tercer punto referido por el especialista es la alta tasa de informalidad. Al inicio de la cuarentena, se manejaba una cifra aproximada de 400 millones de informales en riesgo de caer en la pobreza.

Es así que para expertos en salud pública del país citados por Deutsche Welle, India, para fin de mes, reclamará el primer puesto de países afectados en el mundo.

Se señala, no obstante, que la escalada de casos responde a que han aumentado pruebas realizadas, superando el millón de pruebas al día, y que el país presenta una de las tasas de mortalidad más bajas.

Respecto a lo primero, si se atiende no al total sino a la cantidad de pruebas per cápita, India tiene una de las tasas más bajas del mundo. Según la Universidad Johns Hopkins, solo se realiza la prueba a 1 de cada 100,000 personas al día, en comparación con unas 150 en EE.UU.

En cuanto a lo segundo, según el Ministerio de Salud indio, la mortalidad por COVID-19 se ha reducido hasta situarse por debajo del 2%. Sin embargo, de acuerdo con un informe de la CNN, los datos están llenos de lagunas. Esto porque la mayoría de las personas en la India mueren en casa o en otros lugares, no en un hospital, por lo que los médicos no están presentes para consignar una causa de muerte, e incluso si un paciente fallece en un establecimiento hospitalario, no todos están cubiertos por el portal web de certificación médica de causa de muerte del citado ministerio.

En este contexto, la vacuna aparece como una de las pocas posibilidades para afrontar la crisis. India, con una considerable capacidad de fabricación de fármacos, es la base del Instituto Serum, el mayor fabricante mundial de vacunas, que anunció el miércoles que continúa las pruebas de la candidata del laboratorio británico AstraZeneca, pese a que la farmacéutica decidió interrumpir los ensayos.