Israel, “ejemplo” de la lucha contra el covid-19, reimpone un confinamiento parcial

Israel, considerado un ejemplo en la lucha contra el nuevo coronavirus al comienzo de la pandemia, enfrenta ahora un agudo repunte de casos que ha acarreado un reconfinamiento parcial y fuertes críticas al gobierno.

El país rebasó este fin de semana la barrera de los 1.000 muertos debido al nuevo coronavirus, triplicando así el número de fallecidos durante los meses de verano que, además, se vieron salpicados de manifestaciones contra la gestión de la crisis sanitaria y económica del primer ministro Benjamin Netanyahu.

Esta cifra no pasó desapercibida el domingo. El diario Yediot Aharonot, el más vendido del país, inundó su portada con los nombres de las víctimas del covid-19, a la vez que mencionó en sus páginas “un fracaso vergonzoso de la gestión de la crisis desde mayo”.

Según los datos recopilados por la AFP, Israel es desde hace dos semanas el quinto país en el mundo en términos de contagios por habitante, por delante principalmente de Brasil y Estados Unidos.

La semana pasada se documentaron más de 3.000 nuevos casos diarios, un récord para este país de nueve millones de habitantes y un marcado contraste con los primeros meses de la pandemia.

A principios de marzo, Israel tomó medidas serias. Los vuelos hacia el extranjero fueron cancelados casi en su totalidad, los comercios no esenciales cerraron y la población fue confinada durante varias semanas.

El país vivió incluso dos días sin nuevos casos a mediados de mayo.

Unas cifras que permitieron al gobierno acelerar el desconfinamiento, con la reapertura de bares, restaurantes y cafés, lugares de culto y con la autorización de bodas, manteniendo en cambio el uso obligatorio de mascarilla.

Pero desde julio, los contagios se han multiplicado por cinco, para alcanzar unos 125.000 casos.

Algunos señalan un desconfinamiento precoz, combinado con tenues medidas de ayuda económica para los más afectados, empujados así a volver precipitadamente al trabajo. Otros lo achacan a un desorganizado sistema sanitario.

– En “rojo” –

El partido Likud (derecha) de Benjamin Netanyahu es criticado tanto en la calle como entre sus filas. Una de sus figuras, Nir Barkat, pidió en los últimos días la dimisión del ministro de Finanzas Israel Katz.

Para luchar contra la propagación del virus, las autoridades dividieron las ciudades en cuatro categorías: roja, naranja, amarilla y verde, según su tasa de infección.

A partir del lunes, una parte de Israel dará un paso atrás con el cierre de escuelas y comercios no esenciales en unas treinta ciudades “rojas”. El ejército respaldará a la policía con 7.000 reservistas en estas localidades.

“Hay que acabar con la indiferencia y el desprecio”, declaró en los últimos días el médico jefe de la lucha contra el coronavirus, Ronni Gamzu, que alertó sobre los sectores ultraortodoxos y árabes, considerados semilleros del virus.

Sin embargo, esto podría ser solo el principio.

“Con 3.000 casos diarios, no hay ciudades verdes, el virus pasa de una ciudad a otra”, declaró el domingo el ministro de Energía, Yuval Steinitz, en la radio pública.

“La única opción es cerrar todo. Es mejor confinar todo el país durante dos semanas y volver a ser un país verde que continuar en rojo durante meses”, añadió.

Otras personalidades dentro del gobierno de unión de Netanyahu temen que la economía del país se desmorone de nuevo si hay un confinamiento general.

Además, las formaciones ultraortodoxas, miembros del gobierno, se oponen al cierre de las sinagogas en vísperas de las fiestas judías de Rosh Hashana y del Yom Kipur, del 18 al 29 de septiembre.