Inti Raymi: conoce la historia de la apoteósica Fiesta del Sol que deslumbra al mundo.

Después de un año de obligatoria suspensión debido a la pandemia del covid-19, la apoteósica celebración del Inti Raymi o Fiesta del Sol volverá a escenificarse como la más solemne festividad del mes jubilar del Cusco. Y revestirá un especial significado en el marco del Bicentenario de nuestra independencia.

En esta oportunidad, por estar vigente la emergencia sanitaria, la imponente celebración se realizará con un menor número de participantes en escena y sin público asistente como ha sido tradicionalmente, pero mantendrá el mismo espíritu y los guiones de las ceremonias que se desarrollaban hasta 2019. 

Asimismo, el mundo volverá a ser testigo de este magno acontecimiento gracias a la transmisión televisiva de toda la escenificación y también por las redes sociales de las entidades involucradas en la organización de esta solemne festividad. 

Al cumplirse 77 años de su primera escenificación, repasemos la historia de esta fastuosa expresión cultural que rememora el esplendor del imperio incaico y que constituye símbolo de identidad de Cusco y que fue declarado Patrimonio Cultural del Perú el 3 de marzo de 2001. 

Historia de la festividad

Las célebres crónicas de Guamán Poma de Ayala y del Inca Garcilaso de la Vega dan cuenta que la festividad del Inti Raymi fue instituida por el inca Pachacútec, en el siglo XV. Los incas denominaban Apu P’unchao o Apu Inti al dios sol, en cuyo honor y culto fue consagrada la fabulosa pleitesía.

Garcilaso de la Vega narra que el Inti Raymi era una tradición religioso-cultural, que se celebraba cada solsticio de invierno, el 21 de junio, para rendir culto al sol o Inti en quechua, a fin de que favorezca las cosechas y garantice la alimentación de la población. En ese entonces, la festividad duraba 15 días, en los que había danzas y sacrificios de animales ofrecidos a la máxima divinidad de la civilización inca.

Durante la conquista española y el Virreinato, se prohibió esta celebración por considerarla una ceremonia pagana y contraria a la fe católica. Sin embargo, en ciertos lugares alejados se celebrada a escondidas. 

Celebración contemporánea

Seis siglos después, el Inti Raymi se convirtió en una ceremonia de interés turístico y cultural. La propuesta de celebrar la Fiesta del Sol comenzó en 1943, cuando un grupo de intelectuales del Instituto Americano de Arte, liderado por el historiador Humberto Vidal Unda, ideó instituir un día festivo para el Cusco.

En ese entonces, el Día del Indio, instituido por el gobierno de Augusto B. Leguía, se celebraba el 24 de junio, pocos días después del inicio del solsticio de invierno. 

Tras intensas gestiones ante las autoridades gubernamentales, el 8 de enero de 1944 se resolvió celebrar, cada 24 de junio, el Día del Cusco y también la reinstauración para la cultura universal de una de las más grandes fiestas del imperio incaico: el Inti Raymi.

De esta manera, el 24 de junio de 1944 se escenificó por primera vez la versión contemporánea del Inti Raymi en la fortaleza y actual Parque Arqueológico de Sacsayhuamán y tuvo como invitado de honor al entonces presidente de la República, Manuel Prado Ugarteche. 

El quechuista Faustino Espinoza Navarro, quien dio vida en esta primera escenificación de la Fiesta del Sol a Pachacútec, considerado el inca más glorioso en la historia del imperio inca e instaurador de la magna festividad, se encargó de escribir el guion inicial de la escenificación del Inti Raymi.

En aquel entonces se conformó un Comité Central Ejecutivo del Día del Cusco, que elaboraba el programa de festejos e incorporó una gran función de gala, almuerzos de honor y festivales deportivos, así como una feria agropecuaria e industrial y la exposición de artes plásticas.

En la actualidad, la organización del Inti Raymi está a cargo de la Municipalidad Provincial del Cusco, a través de la Empresa Municipal de Festejos del Cusco (Emufec). 

Y este año, teniendo en cuenta la trascendencia de esta festividad en el marco del Bicentenario, se sumaron a la organización, el Ministerio de Cultura, el Proyecto Especial Bicentenario y Promperú.

Si bien tradicionalmente participan alrededor de 800 personas, este año en la escenificación del Inti Raymi estará la mitad de participantes, guardando todas las medidas de bioseguridad para evitar cualquier riesgo de contagio. Para ello, Emufec ha diseñado el Plan Sol, sobre seguridad, orden y limpieza, a la que se agregarán los protocolos sanitarios frente al covid-19.

Como parte de las actividades preparatorias a este magno evento se desarrolló una exposición de trajes del Inti Raymi donde se exhibe el impresionante vestuario que lucen los artistas durante la escenificación de la Fiesta del Sol.

Tres escenarios

La imponente ceremonia del Inti Raymi se desarrolla en tres escenarios: La explanada del templo de Qorikancha, la Plaza de Armas y el Parque Arqueológico de Sacsayhuamán.

Las personas seleccionadas para representar al inca y a su esposa la coya este año son Daniel Ancca Cuyo y Norbina Gallegos Altamirano, respectivamente.  

La primera escenificación se realiza en la verde explanada del templo de Qorikancha, que en quechua significa “Cerco de oro” porque sus paredes interiores estaban revestidas de láminas de oro y que fue construido por mandato del inca Pachacútec para rendir culto al dios sol. 

Con la conquista española, se edificó la iglesia y el convento de Santo Domingo sobre las bases del templo de Qorikancha.

El segundo escenario de la Fiesta del Sol es la Plaza de Armas, que durante el imperio incaico se llamaba Auqaypata o Plaza del Guerrero, donde la ceremonia se desarrollaba íntegramente la ceremonia, en medio del gran ushnu o plataforma ceremonial.

La ceremonia central tiene lugar en el Parque Arqueológico de Sacsayhuamán, palabra quechua que puede traducirse como “sáciate halcón”. Se trata de una fortaleza construida íntegramente en piedra, a una altitud de 3,555 metros sobre el nivel del mar, a un kilómetro de distancia del barrio cusqueño de Qolqanpata.

Los actos que en este imponente escenario se desarrollan son el emplazamiento ceremonial, el Informe de los 4 Suyos o regiones: Antisuyo, Chinchaysuyo, Contisuyo y Qollasuyo.

Asimismo, se exhiben los solemnes ritos de la chicha, del fuego sagrado, el sacrificio de la llama, emblemático camélido andino, y los augurios. También tiene lugar el rito del Sankhu o pan sagrado, así como el Q’ochurikuy (estallido de exaltación popular).

Patrimonio Cultural

Tras más de tres décadas de celebración y dada su creciente importancia mundial como la festividad cultural más representativa del Perú, el Inti Raymi fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación y Acto Oficial y Principal Ceremonia Ritual de Identidad Nacional, el 3 de marzo de 2001, mediante la Ley N° 27431.

La norma dispone que las autoridades deben difundir y promover la celebración del Inti Raymi como acto cultural de evocación incaica e interés turístico. 

Fuente: andina.pe