Guía para proteger nuestra salud mental durante la pandemia

El estrés, el miedo y la angustia son sentimientos que pueden abordarnos en situaciones de incertidumbre como la que estamos viviendo con la pandemia, sobre todo porque esta se ha desarrollado en un contexto de confinamiento y con cambios en nuestra forma de relacionarnos; desde el distanciamiento físico, hasta el trabajo remoto. A ello se suman tres factores detonantes como el desempleo y la reducción de ingresos, el duelo por las víctimas y el temor a que podamos contagiarnos del virus en nuestras actividades diarias.

Una encuesta virtual realizada por el Ministerio de Salud (Minsa) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que el 70% de 58.116 peruanos presentan síntomas relacionados a la depresión y la ansiedad. Las cuales también han sido identificadas en las consultas en línea que fueron atendidas en los tres principales hospitales del Seguro Social Essalud durante la cuarentena, junto a casos de estrés agudo y calidad del sueño disminuida.

Las consecuencias del coronavirus van más allá de la salud física, impactan en nuestra salud mental y en las relaciones sociales. Las instituciones mencionadas y otras organizaciones advierten que postergar el tratamiento, por prejuicios, estigmas o falta de acceso a servicios médicos, podría agravar los cuadros psicológicos e impedir el desarrollo de las actividades habituales. Por eso han emitido las siguientes pautas para identificar algunos síntomas y buscar ayuda.

¿Cuáles son los síntomas de la depresión?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la depresión se refleja en la pérdida de interés y de la capacidad de disfrutar de las actividades cotidianas que antes nos generaban motivación, a lo que se suman el decaimiento del ánimo y de la autoestima, reducción de la energía y cansancio frecuente, por un periodo mayor a las dos semanas. “Muchas personas con depresión también padecen ansiedad, alteraciones del sueño y del apetito, sentimientos de culpa, dificultad para concentrarse e incluso síntomas sin explicación médica”, señala la entidad.

De acuerdo al número y la intensidad de los síntomas, los episodios pueden clasificarse como leves, moderados o graves, y de eso dependerá que la persona tenga algunas dificultades para seguir con sus actividades laborales y sociales, o, en todo caso, se verá limitada a continuarlas. Para mejorar este cuadro, los profesionales de la salud pueden ofrecer tratamientos psicosociales y psicológicos, como terapias cognitivo conductuales psicoterapia interpersonal; y en los casos graves se podrá recurrir a medicamentos antidepresivos.

Durante el Estado de Emergencia, se han presentado cuadros de depresión y ansiedad al mismo tiempo.

¿Cómo se presenta la ansiedad?

La ansiedad es una emoción que se experimenta ante una situación amenazadora y puede estar acompañada del aumento de las palpitaciones y sudoración. Si esta es más intensa, se presentan mareos, sensación de opresión en el pecho, zumbidos al oído o problemas gastrointestinales sin razón aparente.

Pero si escala más se constituye en un trastorno y pueden aparecer pensamientos recurrentes sobre riesgos o catástrofes inminentes, terror y pánico, lo que interfiere con el normal desarrollo de sus actividades diarias. Esta angustia puede incluir sensación de entumecimiento, miedo, ansiedad, dificultad para dormir, dolores de cabeza y cuerpo y sarpullido.

El director de Salud Mental del Minsa, Yuri Cutipé, señala que las formas en que se presenta la ansiedad pueden ser trastornos de pánico, trastornos obsesivo compulsivo, fobias o ansiedad generalizada. En el contexto actual que nos sitúa la Covid-19, la incertidumbre y el no tener control de la situación, ha hecho que algunas personas presenten cuadros de angustia y agobio desproporcionado debido al confinamiento y la exposición constante a noticias sobre el virus.

La Guía Integral de Salud Mental, elaborada por el Minsa y la Universidad Cayetano Heredia, define el trastorno de pánico como aquel donde la persona sufre un episodio agudo de miedo y de inquietud que resulta impredecible; dura menos de una hora, y si la persona no recibe tratamiento puede registrar episodios durante meses o años. La ansiedad generalizad, en cambio, se  una preocupación desproporcionada sobre sucesos cotidianos, y es el que suele presentarse junto a la depresión.

¿Qué son los primeros auxilios psicológicos?

De acuerdo con la Guía Técnica para el Cuidado de la Salud Mental de la Población Afectada, Familias y Comunidad, los primeros auxilios psicológicos son estrategias para acompañar a la persona que está pasando por una situación de crisis, a fin de fortalecer los modos de pensar y actuar que facilitan la resolución de un situación percibida como agobiante. El primer paso es observar, para reconocer la tensión de las personas afectadas, según su edad, estado de salud, género y otros.

El segundo, es escuchar. “Toda angustia tiene un motivo; puede ser una preocupación concreta o la ausencia de algo. Un error al acompañar es pedirle a la persona que razone y deje de pensar o sentir lo que manifiesta. Los primeros auxilios psicológicos requieren tener la mente serena; dejar que la persona exprese su ansiedad, ira, rabia, miedo o preocupación. Hay que escucharla sin juzgar, poniéndose en el lugar del otro”, recomienda el director de Salud Mental del Minsa y psiquiatra Yuri Cutipé.

Esto permitirá llegar al tercer paso, que es conectar. Este implica el inicio de un vínculo horizontal, empático y respetuoso con la persona que está afectada. Una vez que lo escuchemos atentamente podremos darle orientación sobre cómo obtener la ayuda que requiere.

En los servicios de atención ambulatoria las preguntas fuerza que suelen aplicar son:

  • ¿Cómo se siente en este momento?
  • ¿Qué es lo que más le preocupa últimamente?
  • ¿Cómo maneja esta preocupación?
  • ¿Qué cosas le dan consuelo, fuerza y energía?
  • ¿Con quién se siente más cómodo para hablar de sus problemas?
  • ¿Cuándo no se siente bien, a quién acude para pedir ayuda o consejos?
  • ¿Cómo describiría la relación con su familia?¿Con sus amigos?

Cutipé añade que en casos más graves, las ideas autodestructivas, como el suicidio, siempre van acompañadas de condiciones de salud mental previas que no están siendo adecuadamente tratadas. “Es importante que la persona se sienta acompañada, a través de su red familiar y comunicación con amigos. Las personas que piensan en el suicidio hablan sobre eso, lo advierten de modo indirecto. Podemos darle auxilio psicológico, pero hay que buscar ayuda de un profesional”, explica.

¿Cómo ayudar a las personas con condiciones de salud mental?

El Instituto Nacional de Salud Mental (INSM) recomienda identificar si los sentimientos de desconcierto y angustia se reflejan en cambios en las funciones cognitivas, dificultad para medir el riesgo, agresividad y malestar generalizado. También se pueden presentar variaciones de ánimo y un estado de hiperalerta que se concentra en detectar síntomas físicos.

  1. Elaborar un listado de los miedos que surgen y analizar la probabilidad de que estos ocurran, señalando cómo se manejaría cada situación de forma realista. Identificar si ese miedo tiene alguna utilidad.
  2. Hacer racional los pensamientos intrusivos que generan incomodidad. Identificar si son reales y si representa algún peligro o una mejora. Si la respuesta es negativa debe descartarse.
  3. Evaluar tareas pendientes para saber si la razón de su postergación es una excusa; realizarlas y evaluar si valió la pena. Luego hacer un refuerzo positivo sobre este logro.
  4. Al despertar prestar atención a cómo se siente, centrándose en lo más positivo que encuentre de sus emociones. 
  5. Antes de acostarse escribir las sensaciones positivas que se identificaron durante el día, las cuales normalmente hubiesen pasado desapercibidas.

La incertidumbre ante la pandemia puede generar una sensación de miedo y peligro a lo desconocido, y es necesario mantener la medicación y/o terapia regular. En caso de complicaciones se debe acudir a un especialista.

¿Qué hacer y a dónde acudir?

La crisis generada por la pandemia está empujando a más personas a derribar los prejuicios respecto a la atención en salud mental. Algunas no identifican el momento en que deben pedir ayuda o no saben cómo hacerlo. El Minsa recomienda que cuando uno se siente superado o desbordado por alguna situación debe llamar a la Línea 113, opción 5 para recibir asistencia.

También puede contactar a los Centros de Salud Mental Comunitarios (CSMC) que están brindando atención virtual a niños, niñas, adolescentes, adultos y adultos mayores con condiciones mentales graves, pero también a aquellos con cuadros de depresión y ansiedad, adicciones, o casos de maltrato infantil, violencia familiar, problemas alimentarios y otros. El horario es de lunes a sábado, en turnos de 12 horas, y es gratuito para los afiliados al SIS. Encuentra aquí un centro cerca a tu domicilio.

El Hospital Hermilio Valdizán ha habilitado un formulario de atención para asistir a personas de todas las edades de Lunes a Sábado de 8 a.m. a 8 p.m., así como las líneas telefónicas 940282233, 949214839, 932390236. El Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado también cuenta con una plataforma para atender en línea a usuarios con historia clínica y ha puesto a disposición el teléfono (01) 6149210, de lunes a sábado de 8am. a 4 p.m.

La Municipalidad de Lima, por su parte, cuenta con atención de consultas vía telefónica y por WhatsApp en los números 942652276, 942655079, 942658110 y 942658230; o en el correo saludmental@munlima.gob.pe de lunes a viernes, de 8 a.m. a 1 p.m. y de 2 p.m. a 4 p.m. 
 

¿Cómo sobrellevar el aislamiento?

El Grupo de Trabajo del Comité Permanente entre Organismos, sobre Salud Mental y Apoyo Psicosocial en Situaciones de Emergencia (IASC, por sus siglas en inglés), el Minsa y Essalud dan las siguientes recomendaciones para manejar los sentimientos de tristeza, estrés, confusión, molestia o angustia que se presentan en situaciones de crisis:

  • Minimice y filtre el tiempo de exposición a noticias que le causan ansiedad o angustia. No preste atención a rumores y busque información únicamente de fuentes confiables, principalmente sobre medidas que le ayuden a hacer planes propositivos de protección para usted y sus seres queridos.
  • Procure una dieta saludable y balanceada. Realice ejercicios físicos para reducir el estrés y mantenga una rutina para dormir y comer.
  • Mantenga canales de comunicación con amigos y seres queridos, en casa, por correo electrónico o teléfono. Procure comunicar cómo se siente y tenga disposición para escuchar a los demás.
  • Ayudar a otros que lo necesitan. Crear redes de solidaridad y trabajar en comunidad genera beneficios mutuos y nos involucra en la solución.
  • Cuando salga de casa, con las medidas de protección, evite estresarse o angustiarse si ve en la calle a personas sin mascarillas. Solo guarde su distancia.
  • Adapte sus rutinas. Procure comenzar el día a la misma hora y prepárese de manera habitual para iniciar sus actividades. Dedique un tiempo del día para pasarlo con su familia o en contacto virtual con terceros, y disfrute de tiempo de ocio (conversar, leer, jugar, ver películas, etc) Cree nuevas rutinas o retome proyectos pendientes.
  • Comparta equitativamente las responsabilidades del hogar y/o el cuidado de los hijos entre los integrantes de la familia. Reducir al mínimo la comunicación de reproches, ser flexibles y no buscar tener la razón en todo para no afectar las relaciones de pareja.

¿Qué cuidados debemos tener con los niños?

Es común que en tiempos de incertidumbre los niños muestren necesidad de estar cerca a sus padres y de recibir más atención “Los niños observarán los comportamientos y las emociones de los adultos para buscar señales que les indiquen cómo manejar sus propias emociones en los momentos difíciles”, indica la OPS. Por eso se sugiere que hable con ellos sobre el coronavirus de acuerdo a su edad, a través de cómic, videos o conversación directa.

Organicen juegos y pasatiempos en común, y promueva comportamientos y pensamiento positivos en la familia. A los niños, niñas y adolescentes se les debe guiar para establecer un horario regular de actividades; inclúyanlos en en los trabajos y tareas del hogar para que tengan una sensación de logro. Practiquen ejercicios.

Hable sobre sus sentimientos y valídelos; reconozca que es natural sentir miedo, ira o tristeza. Los hijos tienen muchas más probabilidades de obedecer si se les da instrucciones positivas y elogios por las tareas cumplidas. Evite crear un ambiente tenso y angustiante con gritos; use un tono de voz calmado. Dedíqueles tiempo y afecto.

Si se aprecian cambios en el comportamiento de los menores de edad, que duran más de 2 a 4 semanas, es posible que se requiera ayuda especializada.

Algunas manifestaciones de estrés o ansiedad según la edad: 

En niños  de 0 a 5 años de edad:

  • Mojar la cama por la noche o chuparse el dedo cuando ya no lo hacían. Manifestar miedo a las enfermedades, a los extraños, a la oscuridad, a quedarse solos, contar historias exageradas sobre el virus, cambiar los hábitos de comer y dormir, dolores y molestias que no se pueden explicar. Comportamientos agresivos o de aislamiento, dificultades en el habla y desobediencia. Pueden comenzar a mostrar las mismas emociones que sus cuidadores.

En niños y adolescentes de 6 a 19 años:

  • Pueden dejar de pasar tiempo con los amigos y tener problemas para prestar atención en clases. Algunos llegan a ser agresivos sin motivo aparente. Para los adolescentes puede ser más difícil lidiar con la ansiedad y se niegan a ellos mismos lo que están sintiendo. Es posible que se quejen de molestias y dolores físicos que no pueden identificar. Para más indicadores y recomendaciones ingrese aquí.

Consejos para asistir a los adultos mayores

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en su documento “Mental health and psychosocial considerations during the COVID-19 outbreak” señala que para apoyar a los adultos mayores durante la crisis se les debe explicar las razones para no visitarlos, por su seguridad, pero seguir manteniendo con ellos una comunicación fluida, a través de viodellamadas o chats.

Intente que no rompan sus rutinas diarias o creen juntos nuevas actividades para que se ejerciten físicamente o agilicen sus habilidades motoras y memoria con juegos. Mantenga su alimentación y horas de sueño. Limite las noticias negativas a las que acceden y ofrézcales información objetiva sobre el coronavirus, sin alarmar. Cuide sus enfermedades preexistentes y asegúrese de que tengan acceso a sus medicamentos.

Fuente: Ojo Público