El coronavirus doblega a Trump, lo que pasa en USA es completamente su culpa.

Escenario.

Este viernes se batía un triste récord global: más de 2.000 muertos en un solo día en la primera potencia mundial.

Hasta el sábado 12 de abril han perdido la vida 19.827 personas en Estados Unidos, seis veces más que en el 11-S. Más de medio millón de estadounidenses han dado positivo, es decir, una cuarta parte de los casos registrados en todo el planeta.

En Nueva York, la zona cero de la pandemia en Estados Unidos, donde hay ya más contagios que en España, y el número de fallecidos se eleva en la Gran Manzana a 8.627. En la isla de Hart, donde hay un cementerio donde se entierra a gente sin recursos se han cavado dos nuevas fosas. De 25 inhumaciones a la semana se ha pasado a 25 al día.

Trump, acostumbrado a moldear la realidad a su antojo, en este caso se da de bruces contra la Ciencia, los hechos, los datos, y como no puede manejarlos, intenta buscar culpables. Cercanos, como sus expertos a quienes deja en evidencia día sí y día también

Errores

Un informe del Washington Post, que evidencia todas las ocasiones en las que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, desatendió o restó importancia a los avisos sobre la crisis del coronavirus ha servido de base a Max Boot, columnista y analista, de tendencia conservadora, de asuntos de seguridad del mismo diario, para definirle como “el peor presidente de la historia de los Estados Unidos”.

Boot escribió que Trump ha comparado el coronavirus con Pearl Harbor y el11-S pero “esta vez, no se requirió de ningún servicio de inteligencia para ver lo que se venía. En enero dieron la alarma medios de comunicación y el candidato demócrata presidencial, Joe Biden”.

El informe del Washington Post, firmado entre otros por Greg Miller, dos veces ganador del premio Pulitzer, afirma que Trump recibió su primer notificación formal por parte de agencias oficiales estadounidenses el 3 de enero. Posteriormente, las agencias de inteligencia y seguridad le remitieron informes de este tipo diariamente, sin que hiciera caso. Estos informes proporcionaban una información bastante detallada sobre la situación.

El Post señala que el Secretario de Salud y Servicios Humanos, Alex Azar, le advirtió directa y personalmente el 18 de enero. Sin embargo, este habría comentado que el presidente le calificó de alarmista, y que tuvo dificultades para captar su atención y Trump se concentrara en el problema.

El 22 de enero Donald Trump fue preguntado directamente sobre el coronavirus y afirmó: “Lo tenemos totalmente bajo control. Es una persona que viene de China”. En las semanas siguientes, Trump habló en ocho mítines y se fue a jugar golf seis veces. En todas sus intervenciones minimizó el problema aunque cuando comenzó a ser más acuciante lo calificó de “virus de China”. Tampoco Congreso y Senado Estadounidense tomaron mayores iniciativas.

El presidente, por ejemplo, anunció que el virus desaparecería en abril, con la llegada de la primavera. Por el momento, los EE.UU afrontan una terrible tasa de fallecimientos, sin que esté clara su evolucion. Afirmó también, cuando la crisis se hizo evidente, que “si la cifra se queda en 100.000 muertos, habremos hecho una gran labor”. El 7 de marzo negó también preocupación porque hubiera un caso de coronavirus en Washington.

El coronavirus apareció en un momento en que la economía estadounidense gozaba de bonanza y baja tasa de desempleo y Trump no habría querido hacer caso a ninguna información que pudiera crear incertidumbre. Hoy, la destrucción de puestos de trabajo es acelerada. En muchas ocasiones, después de sus intervenciones “tranquilizadoras” era corregido por su asesor, el experto epidemiólogo Anthony Fauci.

Trump intentó que no se decretara el confinamiento y restriccion de actividades, aunque las competencias corresponden a los estados. Después abogó por volver a la normalidad el 12 de abril, domingo de Pascua.