El contacto con la naturaleza en la salud mental familiar

Por: Vanesa Laínez, especialista en programas y políticas públicas de Desarrollo Infantil Temprano, miembro de Copera Infancia

Recientes estudios aseguran que el contacto con la naturaleza puede mitigar problemas de salud mental, sobre todo entre los más jóvenes. No es de extrañar que este grupo sea, a su vez, el que menos contacto suele tener con la naturaleza (Bearer, 1995).

Cada vez más programas de atención en salud de todo el mundo promueven el contacto con la naturaleza para lograr bienestar. Investigaciones confirman que, al conectar con la naturaleza, no relacionamos con otros, reduciendo así la sensación de soledad para mejorar la calidad de las interacciones, el desarrollo de habilidades y nuestro estado de ánimo (Bearer, 1995).

Las vivencias de los bebés en sus primeros años de vida moldean la arquitectura cerebral y determinan la futura salud mental. El Center on the Developing Child (2020) de Harvard alerta que “el bienestar emocional de los niños pequeños está directamente vinculado al comportamiento de sus cuidadores”, por lo que será “indispensable tratar los problemas de salud mental de los niños pequeños en el contexto de sus familias, sus hogares y sus comunidades”.

La exposición prolongada a entornos violentos, insalubres, contaminados o masificados deja una huella inevitable en el estado de salud física y mental a futuro. Si se busca mejorar los entornos y las experiencias de niños y niñas, se podría reducir radicalmente la incidencia de muchos problemas costosos para cualquier gobierno: la deserción escolar, la delincuencia o la tasa de abandonos (Center on the Developing Child, 2020).

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La degradación del ambiente causa enfermedades en niños pequeños y plantea retos en la salud mental de los adultos cuidadores. El cambio climático, los fenómenos climatológicos extremos o la incertidumbre de sus consecuencias en nuestros ecosistemas, genera sentimientos de tristeza y ansiedad. Tanto hombres como mujeres pueden experimentar tensión, nerviosismo, irritabilidad y dificultad para permanecer en calma debido a estos estados severos de preocupación (Stewart, 2021).

Para proteger a los bebés, niños y niñas de las consecuencias negativas de factores estresantes, tendremos que prevenir y atender el estrés que enfrentan las familias (Center on the Developing Child, 2020). La evidencia demuestra la efectividad de las estrategias de cuidado y atención basadas en la naturaleza a la hora de tratar problemas severos de salud mental. Un paseo corto, pausas para despejarse, disfrutar y conocer la naturaleza (Bearer, 1995) tienen efectos positivos demostrados en casos de ansiedad y depresión.

Para los cuidadores, el contacto con la naturaleza conlleva beneficios de auto-regulación emocional, mejorando la interacción con sus hijos. Para los niños pequeños, los espacios saludables cercanos proporcionan beneficios en su salud y bienestar; las oportunidades de juego, exploración y cuidado, ofrecen a las familias una plataforma de apoyo en la crianza de sus hijos e hijas.

La Primera Infancia es un tema pendiente en la agenda pública y es necesario hablar de la importancia de atender las necesidades de cada niño y niña del Perú. Copera Infancia plantea Aire Limpio como el sexto Objetivo de Desarrollo de la Niñez, con el fin de promover espacios seguros y de calidad para un adecuado desarrollo infantil temprano. Conoce más acerca de éste y los demás ODN aquí.