El cobre: un gran aliado en la lucha contra el coronavirus, por Alberto Río (PHD en ciencias geológicas)

El cobre es, desde hace 5,000 años, un aliado a la hora de combatir la transmisión de enfermedades. Estudios serios han demostrado que es un excelente agente antiviral y antimicrobiano, en consecuencia, podría ser una gran alternativa en la lucha contra el coronavirus – Covid-19.

Además, el cuerpo humano necesita una ingesta mínima de cobre en la dieta diaria para mantenerse sano, sin él, nuestra sangre no sería capaz de transportar oxígeno. Lamentablemente, la medicina moderna y la industria parecen desconocer las grandes propiedades del metal rojo en el campo de la salud, más bien se prioriza la exportación como simple concentrado, quizás por su rentabilidad.

A lo largo de la historia el cobre ha sido usado para tratar diferentes enfermedades y para purificar el agua, entre muchas otras funciones. Diversas civilizaciones distantes en el tiempo y ubicación geográfica, como los incas, griegos, egipcios, aztecas, chinos y celtas, entre otras, aprovecharon las propiedades del cobre como elemento antibacteriano, antiviral y antifúngico, lo que permitió el desarrollo de un amplio espectro de usos en el campo de la salud humana.

El primer uso medicinal de este metal, del que se tiene registro, se puede leer en el papiro Edwin Smith, escrito entre el 2,600 y el 2,200 A.C. El documento indica que el cobre se usaba en el antiguo Egipto para esterilizar heridas e incluso el agua para el consumo humano. Se dice que partes de las espadas hechas de este metal se utilizaban para reducir infecciones de las heridas producidas en las guerras.

En 1867, el médico francés, Víctor Burq, determinó que quienes trabajaban con cobre o con alguna de sus aleaciones estuvieron químicamente protegidos durante los sucesivos brotes de cólera que azotaron a Europa en la segunda mitad del siglo XIX.

Cuenta la historia que por estas ventajas, los habitantes de la India, bebieron en copas de cobre durante milenios. Por sus cualidades antimicrobianas, en los Estados Unidos y muchos otros países, el agua potable se transporta por cañerías de cobre. Éste es un material natural, pasivo y antimicrobiano. A todo esto suma otra cualidad: Puede autoesterilizar su superficie sin necesidad de electricidad o cloro.

En un estudio de 2015, cuatro científicos estadounidenses comprobaron que elimina una larga lista de microbios, incluyendo el norovirus, las infecciones por estafilococo aureus resistente a la meticiclina, cepas de escherichia coli y cepas de coronavirus, lo que se podría extender al Covid-19 que actualmente está azotando al mundo.

Es así como el cobre emerge como una alternativa confiable a la hora de pensar en el diseño o remodelación de construcciones o en la producción de elementos usados en el campo de la medicina si tiene como objetivo reducir la exposición de las personas a virus o bacterias. Mezclar cobre con protocolos de higiene comunes y corrientes ha rebajado la presencia de bacterias en hasta un 90% en contextos hospitalarios.

Las instalaciones sanitarias dependen del cobre para brindar servicios higiénicos y proteger la salud de los pacientes. Los tubos de cobre que se utilizan para el suministro seguro de gases medicinales y sus propiedades antimicrobianas han sido probados en hospitales para evaluar la eficacia de las superficies de contacto de cobre en la reducción del riesgo de las infecciones hospitalarias.

Cuando el coronavirus cae en la mayoría de las superficies duras, puede vivir hasta cuatro o cinco días. Pero cuando aterriza en el cobre, y en las aleaciones de cobre como el bronce y el latón, muere en cuestión de minutos.

El cobre, pues, tiene propiedades sobresalientes que lo hacen extremadamente relevante para la actualidad y puede aprovecharse para garantizar la salud de los peruanos y ¿por qué no?  de la humanidad. El metal rojo se caracteriza por ser un excelente agente antiviral y antimicrobiano. Por esta razón y luego de un trabajo conjunto de varios años de la industria del cobre, hace 10 años, la EPA (agencia sanitaria de EE.UU.) registró al cobre como único metal con propiedades antimicrobianas.

Recientemente en Chile se ha utilizado las nanopartículas de cobre y su comprobada cualidad antiséptica de este metal que elimina bacterias, virus y hongos, para hacer frente a la escasez mundial de mascarillas en la lucha contra el coronavirus. Es necesario precisar que las nanopartículas son más pequeñas que el diámetro de un alfiler y se utilizan en electrónica, ropa, cosméticos, bactericidas, biofungicidas, aplicaciones biomédicas, entre otros.

Asimismo, en Japón se ha desarrollado una lámina de cobre que inactiva las partículas de los virus y bacterias evitando las infecciones, esta fibra de cobre podrá incorporarse a la producción de mascarillas y guantes. 

El cobre es un elemento básico para la salud humana, su consumo es necesario para el funcionamiento de algunas enzimas vitales para el metabolismo energético, es importante para el sistema nervioso y el equilibrio de otros minerales beneficiosos como el zinc y el molibdeno.

El cuerpo no puede fabricar cobre, por lo que la principal fuente de cobre para la alimentación humana, sin importar la edad, es la dieta alimenticia. En general está presente en los alimentos ricos en minerales como verduras, tubérculos (papa), legumbres (frijoles y arvejas), cereales (centeno y trigo), frutas (duraznos y pasas), nueces, maní y chocolate, entre otros.

El cuerpo necesita una ingesta regular de cobre en la dieta para mantenerse sano. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que para un adulto saludable normal (que pesa entre 50 y 70 kg.) la ingesta oral diaria debería ser de 1,0 a 1,4 mg/día, así como entre 0,3 y 1 mg/díapara los niños y adolescentes. El cobre es un mineral esencial que nos ayuda a mantener una buena salud. Sin él, nuestra sangre no sería capaz de transportar oxígeno. 

El cobre participa en la formación de hemoglobina, glóbulos rojos y diversas enzimas. Está presente en la degradación de hidratos de carbono, lípidos y proteínas. Interviene también en la asimilación de la vitamina C por parte del cuerpo.

También tiene indudable importancia como material de protección en todo lugar que sea tocado por muchas personas como botones de ascensores, interruptores de luz, pasamanos y sujetadores de los trenes y manija de las puertas, entre muchos otros.

Lamentablemente, el cobre ha sido desplazado de todas estas aplicaciones en la construcción, por una invasión de nuevos materiales. Los plásticos, el vidrio templado, el aluminio y el acero inoxidable son los materiales, llamados modernos y preferidos en la arquitectura y hasta en los productos tecnológicos. Las manillas y pasamanos de latón pasaron a un segundo plano cuando los arquitectos y constructores prefirieron materiales más elegantes -y más baratos-, pero sin importancia en la prevención de las enfermedades.

El Perú es el segundo principal productor de cobre, con el 12% de la producción mundial (2.4 millones de toneladas métricas anuales), detrás de Chile con 5.6 millones de toneladas métricas lo cual representa el 28% de la producción total. Por ello es importante que nuestra ciudadanía conozca y reciba los beneficios que nos brinda este metal. Existe, aun, un gran potencial de recursos cupríferos tanto en el Norte como en el Sur del Perú.

Publicado en La Industria de Trujillo