COVID-19, ansiedad y depresión: ¿Cómo se ha visto afectada nuestra salud mental en medio de la crisis sanitaria?

Las preocupaciones, el duelo y el temor que trajo consigo la pandemia de la COVID-19, han impactado en la salud mental de todos. Cambiar la manera en la que vivimos día a día, el miedo por contagiarnos del nuevo coronavirus y la preocupación por el futuro pospandemia han incrementado los diagnósticos de cuadros de estrés, ansiedad y depresión.

En el Perú, hace unos días el hospital Guillermo Almenara de EsSalud reportaba que casi el 50% de los pacientes atendidos en el servicio de emergencia confundieron los síntomas de un ataque de pánico (o ansiedad paroxística episódica) con los de la COVID-19.

La ansiedad y la depresión son las principales afecciones a la salud mental de las poblaciones, de acuerdo a los resultados preliminares del estudio PSY-Covid 19, que se viene realizando en Colombia, Perú y Argentina.

José Pablo Bullard, médico psiquiatra del Centro Integro- San Isidro, menciona que los grupos más afectados por la ansiedad y depresión en tiempos de pandemia son los adultos mayores, personas con enfermedades crónicas, niños, adolescentes, personal que labora en salud y personas que padecen algún trastorno de salud mental, incluido el consumo de sustancias, así como las mujeres que requieren de servicios pre y posnatal.

“Tras ser diagnosticados de ansiedad o depresión, los familiares o allegados de los pacientes pueden apoyarlos sobre todo mostrándose disponibles, no minimizando sus síntomas, reforzándoles la importancia de seguir cuidándolos, haciendo juntos las distintas técnicas de relajación para disminuir el estrés”, menciona.

Respecto a los pacientes con comorbilidades, como los que son diagnosticados con enfermedades oncológicas, la pandemia también ha tenido un impacto en su salud mental.

La licenciada Marianela Sánchez, psicooncóloga de Oncosalud, comenta que es claro que la presencia de la COVID-19 ha obligado a priorizar la asistencia de estos pacientes, tanto en el ámbito público como privado, “lo que ha motivado retrasos en el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de una enfermedad como el cáncer y como otros más”. 

“Tenemos que tener en cuenta que el cáncer y estas enfermedades no han parado por la pandemia. Se ha generado mayor vulnerabilidad en esta población, agravando la fragilidad emocional, social y física al enfrentarse a un impacto emocional como es el diagnóstico, el retraso de las pruebas, de los tratamientos, así como, no olvidar también el empeoramiento de la situación económica en estos pacientes. También la preocupación ansiosa de no saber cómo se comporta este virus y de tener el miedo al contagio, el distanciamiento social y no poder estar con la familia, acompañándolos en sus tratamientos o cuando están hospitalizados ha hecho todo esto más complejo para estos pacientes”, menciona.

En el caso de pacientes con diagnósticos de enfermedades crónicas como el cáncer, la licenciada Sánchez explica que para ayudarlos a sobrellevar los cuadros de ansiedad y depresión es importante aprender estrategias de autocuidado y buscar ayuda cuando la necesiten para afrontar la situación.

“Las medidas de autocuidado son buenas para la salud física y mental, pueden ayudar a tomar el control en sus vidas, cuidar la mente y el cuerpo, así como conectarte contigo mismo y con los demás. Por ejemplo, tener un buen sueño, dormir lo suficiente, no cambiar el ciclo de este sueño, hacer algún ejercicio de actividad física, de acuerdo al estado de salud ayudar a muchísimos a reducir la ansiedad y a mejorar el estado de ánimo. Otra de las recomendaciones es comer saludablemente. Esta pandemia ha provocado un desorden de alimentación ya acarreado, un factor de riesgo muy grande es la obesidad. No se intoxiquen con tanta información de los medios de comunicación, asegúrense de que la información que llega al paciente sea de una fuente confiable”, añade.

Por su parte, la licenciada Mary Castro, psicóloga de la Clínica Ricardo Palma, sostiene que entre los grupos más afectados por la ansiedad y depresión durante la pandemia de la COVID-19 están las personas de diferentes edades que tienen predisposición a tener episodios ansiosos o depresivos o que también los han padecido en otro momento. Sin embargo, menciona la especialista, debemos tener en cuenta que “todas las personas estamos expuestas a presentar síntomas de ansiedad y depresión ya que la situación por la que estamos pasando ahora es totalmente ajena”.

Las preocupaciones, el duelo y el temor que trajo consigo la pandemia de la COVID-19, han impactado la salud mental de todos. Desde cambiar la manera en la que vivimos día a día, el miedo por contagiarnos del nuevo coronavirus y la preocupación por el futuro post pandemia han incrementado los diagnósticos de cuadros de estrés, ansiedad y depresión.
Las preocupaciones, el duelo y el temor que trajo consigo la pandemia de la COVID-19, han impactado la salud mental de todos. Desde cambiar la manera en la que vivimos día a día, el miedo por contagiarnos del nuevo coronavirus y la preocupación por el futuro post pandemia han incrementado los diagnósticos de cuadros de estrés, ansiedad y depresión. | Fuente: Freepik

SEÑALES A IDENTIFICAR

Frente a un caso de ansiedad y depresión en nuestra familia, el doctor Bullard menciona que se debe tener en cuenta que es momento de llamar a un especialista, “cuando los síntomas descritos empiezan a interferir en la vida del paciente, su área laboral, relaciones familiares, sociales y cuando el paciente también refiera mucha dificultad para poder controlar sus síntomas, cuando el paciente empieza a recurrir a otras sustancias (drogas o consumo de alcohol) para mitigar las molestias o cuando aparezcan pensamientos de muerte o de acción suicida”.

“Las principales señales de un cuadro de ansiedad que podemos identificar en nuestro familiar son tener mucha dificultad para controlar las preocupaciones del día a día, verlo cansad, tenso e irritable, que refiera una sensación de falta de aire, palpitaciones, dolor de pecho, problemas para dormir. En un caso de depresión, ver una marcada tristeza, verlo con ganas de llorar, ponerse bastante irritable, que no le interesen las actividades que antes le interesaban, dificultad para dormir o dormir de más, verlo con una lentitud para hablar, dificultad para concentrarse y pensamientos muy pesimistas respecto de la vida”, señala.

En el caso de un ataque de ansiedad, el doctor Bullard menciona que los factores que pueden ayudar a desencadenarlos durante la pandemia son “el temor a resultar infectados por el coronavirus, ya sea nosotros mismos o nuestros familiares, con el riesgo de que sea una infección que pueda acabar con nuestras vidas”. 

“Asimismo el estrés del cambio laboral, ya sea con despidos o por aumento de la carga horaria, también el estrés de reinventarse junto con el estrés económico. Estar en casa, si tuviera niños pequeños estudiando a distancia, ha habido un cambio radical en varios ejes con esta pandemia”, sostiene.

Por su parte, la licenciada Castro menciona que la modificación del apetito también es una señal de alerta ante algún caso de ansiedad y depresión.

“Puede ser que estén comiendo más o que simplemente el apetito se les vaya. Existe también la apatía, problemas para poder concentrarse, cambios de conducta, cambios de hábitos que estaban acostumbrados a tener y que ahora los están perdiendo o están adquiriendo otros hábitos que no necesariamente los van a ayudar. También existe la preocupación excesiva por situaciones que comúnmente podían manejar antes. Incluso aparecen síntomas fisiológicos como caída de cabello, sudoración palmar, taquicardias, dificultades para poder respirar. Tenemos que tener en cuenta que estas señales tendrían que presentarse por varias semanas seguidas, no solo un día o dos a la semana”, finaliza.