¿Corrupción versus corrupción? La crisis política en Perú no termina

La agitación no da tregua en la política peruana, inmersa ahora en un cruce de acusaciones de corrupción que incluye a un cantante, grabaciones clandestinas y un pedido de destitución contra el presidente, Martín Vizcarra. El líder del Frente Amplio en el país, Marco Arana, dijo a Sputnik que el Congreso busca “pasar de villano a héroe”.

El sistema político peruano se ha vuelto a enredar en un cruce de acusaciones entre el Ejecutivo conducido por Martín Vizcarra y un Congreso fragmentado, donde las denuncias por corrupción otra vez son el denominador común. El líder del Frente Amplio peruano, Marco Arana, dijo a Sputnik que la acusación contra Vizcarra ha perdido fuerza entre otras cosas porque sus impulsores también fueron denunciados por actos ilícitos.

La crisis política que afecta a Perú desde 2018 ya ni siquiera logra ser opacada por el impacto que la pandemia de COVID-19 ha tenido en el país sudamericano y vuelve a enfrentar a los poderes Ejecutivo y Legislativo a poco más de seis meses de las elecciones generales fijadas para abril de 2021. Ahora, el Congreso analiza un recurso de vacancia —instrumento legislativo para forzar la destitución de un mandatario— contra Vizcarra por “incapacidad moral”.

El recurso, presentado el 10 de septiembre y aprobado al día siguiente con 65 votos a favor, pide la remoción de Vizcarra por su presunta participación en la contratación irregular del cantante Richard Cisneros —conocido artísticamente como Richard Swing—para desempeñar tareas para el Ministerio de Cultura por un total de 50.000 dólares.
Viscarra contraatacó y acusó al Congreso de llevar a cabo una “conspiración” para sacarlo del cargo y sustituirlo por el actual presidente del Legislativo, Manuel Merino, del partido Acción Popular, quien según el presidente habría mantenido contactos con mandos militares para avanzar en un cambio de mandatario. Al mismo tiempo, el Gobierno impugnó el recurso de vacancia ante el Tribunal Constitucional para intentar evitar que el proceso de destitución avance.

De villano a héroe
En diálogo con Sputnik, el excongresista y líder del Frente Amplio peruano, Marco Arana, distanció la postura de su partido, que tiene ocho congresistas, de la de los impulsores de la vacancia, remarcando que “acusan al presidente quienes también están comprometidos en temas de corrupción”.

Arana ilustró sus dichos con la figura del congresista Edgar Alarcón, quien divulgó una serie de audios que dieron sustento a la denuncia contra Vizcarra. El líder del Frente Amplio recordó que Alarcón fue destituido de su cargo de contralor general de la República en 2017 debido a varias irregularidades en su gestión.

Según Arana, Alarcón “ahora utiliza este momento político de escándalo y presunta corrupción para pasar de villano a héroe”.

“Eso es parte de lo terrible de la situación política y de la magnitud y profundidad de la corrupción en el Perú: actos de corrupción que se habían cometido en el Ejecutivo ahora están siendo utilizados por personajes corruptos del Congreso”, sostuvo.
Fuera del cruce de acusaciones, Arana señaló que el Frente Amplio entiende que la investigación a Vizcarra “sí debe darse y si hay razones hay que vacársele” pero, debe asegurarse que el mandatario tenga todas las garantías procesales.

“Este proceso no se debe viciar. La corrupción debe combatirse frontalmente sin arbitrariedades y en este caso sin cometer inconstitucionalidades que lleven a que el proceso se caiga”, añadió.

Keiko y el “lavado de cara” del fujimorismo
A pesar de que el Frente Amplio está afín a que se investiguen posibles delitos de Vizcarra, Arana reconoció que la acusación ha comenzado perder “respaldo constitucional y ciudadano” desde el momento en que, en referencia a Merino y sus contactos con militares, “quiere vacar al presidente por ‘incapacidad moral’ otro con ‘incapacidad moral'”.

Por eso, al dirigente no le parece extraño que Keiko Fujimori, líder del partido Fuerza Popular y una de las principales antagonistas a Vizcarra, haya pedido “prudencia” en torno a la posible destitución de Vizcarra, afirmando que todavía no hay elementos suficientes para destituir al mandatario.

“Si hay alguien que ha conspirado siempre contra las salidas constitucionales e institucionales ha sido el fujimorismo. Está buscando lavarse la cara para mostrarse como la que quiere salidas institucionales cuando proviene de una fuerza política que le ha hecho tanto daño al país y que ha sido investigada como una organización criminal”, sentenció.

Una historia de vacancias
Que el Congreso destituya a un presidente no es algo extraño para la política de Perú, un país que ha aportado varios puntos en la lista de impeachments ocurridos en América Latina en los últimos años.

Sin ir más lejos, el propio Vizcarra accedió a la Presidencia tras la renuncia en 2017 de Pedro Pablo Kuczynski, de quien Vizcarra era vicepresidente, cercado por los pedidos de vacancia en el marco de escándalos por corrupción vinculada a contratos con la empresa Odebrecht.

Perú también mantiene vivo el recuerdo de la vacancia por “incapacidad moral” contra Alberto Fujimori por varios casos de corrupción desatados durante sus gobiernos (1990-2000). Fujimori finalmente renunció desde Tokio para evadir a la Justicia peruana y fue destituido oficialmente por el Congreso en su ausencia.