Congreso desacata mandato judicial y hace papelón

Lo que se vio ayer en el pleno califica como un papelón. No solo se desacató la orden judicial que pedía suspender el proceso de elección de los magistrados del Tribunal Constitucional por ausencia de transparencia en la motivación de los puntajes asignados a los postulantes. Eso de por sí, ya resulta bastante grave. Sino que la sesión misma dejó en evidencia la improvisación con la que se ha llevado este proceso y la desesperación de grupos políticos, y de sus respectivos líderes, por lograr —como sea— que sus favoritos alcancen una de las seis plazas en disputa.

Un dato pone en contexto lo que ocurrió: el Parlamento votó a los tres primeros de la lista de méritos elaborada por la comisión especial y ninguno alcanzó los 87 votos necesarios. El primero, Fernando Calle Hayen, apenas llegó a seis. Los dos siguientes, Aarón Oyarce y Carlos Hakansson, tampoco pudieron superar la valla, a pesar de que fueron votados dos veces cada uno porque César Combina (Alianza para el Progreso) pidió una reconsideración. Ni así.

Se sabía que ni el Frente Amplio ni el Partido Morado iban a desacatar la decisión de la jueza Soledad Blácido. La sorpresa la puso la bancada del Frepap cuando, a través de su vocera, María Retamozo, anunció que pese a las discrepancias que pudieran tener con la resolución, la respetarían. “La bancada del Frepap no participará en la votación para la elección de los magistrados del TC”, ratificaron en un comunicado. Pidieron además la intervención del procurador del Parlamento para la apelación correspondiente.

Frente Amplio
La bancada de Frente Amplio se pronunció en contra del proceso se selección del TC. Foto: Congreso

Tragicómico

Luego de un corto debate en el que no faltaron las llamadas de atención al Frepap por haber dicho que acataría la disposición judicial, lo primero que hizo el Pleno fue ratificar el acuerdo de la Junta de Portavoces para continuar con la renovación de los miembros del TC. Cabe recordar que seis de los siete tribunos ya cumplieron sus mandatos.

Luego, se procedió a votar por cada uno de los candidatos según el orden de méritos. Como ya se dijo, el que aparecía primero, Calle Hayen, fue rechazado por una amplia mayoría: 6 a favor, 80 en contra y 8 abstenciones. Enseguida, fue el turno de Oyarce: 71 a favor, 17 en contra y 5 abstenciones. Después, el de Hakansson: 81 a favor, 6 en contra y 6 abstenciones.

En este punto, Combina pidió la palabra y solicitó una reconsideración. Alegó que por una serie de desentendidos y confusiones (no especificó cuáles), las dos últimas votaciones —de Oyarce y Hakansson— no reflejaban la “real voluntad” de la representación nacional.

grupo larepublica
César Combina solicitó la reconsideración de la votación de Oyarce y Hakansson, sin dar una justificación. Foto: La República

De inmediato, Rolando Ruiz (Acción Popular), presidente de la comisión especial, pidió un cuarto intermedio de una hora.

En realidad, lo que se buscaba era presionar sobre todo al Frepap —al menos a algunos de sus miembros— para que cambiaran sus posturas. Solo María Céspedes emitía su voto. Los demás dejaban sus casilleros en blanco, al igual que sus colegas del FA y del PM.

Cumplida la hora, se votó de nuevo por Oyarce. No llegó a los 87, otra vez. La tensión aumentó y Combina recriminó al FA su actitud e incluso los instó a dejar el hemiciclo. En respuesta, Rocío Silva Santisteban señaló que ellos tenían todo el derecho de ocupar sus escaños aunque no expresaran el sentido de sus votos. “Ustedes son los que están en contra del Poder Judicial y de la Constitución”, añadió.

Ruiz, el titular de la comisión especial, solicitó un nuevo cuarto intermedio, esta vez de 15 minutos, para que los ánimos se enfriaran un poco. Al retorno, se votó la reconsideración de Hakansson. Tampoco se obtuvieron los 87 votos.

Cuando tocaba pasar al cuarto nombre en la lista de méritos —Freddy Hernández Rengifo —, y para evitar un descalabro mayor, Fernando Meléndez (APP) pidió la suspensión del debate. El papelón fue inevitable, e inocultable la responsabilidad de las cabezas de los partidos: César Acuña (APP), Keiko Fujimori (FP), José Luna (Podemos) y Antauro Humala (UPP).