Cómo asegurar talento con base tecnológica para la transformación digital

African woman sitting in computer science class. Lady with glasses. Female student sitting at the computer.

¿Qué fue primero? ¿La fábrica de Software o la Academia de Programación? ¿Crear una empresa para ofrecer  servicios de ingeniería de software, o generar impacto social? Para Guayerd, no se trató de elegir entre una de las dos. Ambos objetivos fueron de la mano desde el inicio. 

Jean del Pino, Andrés Watson y Mario Romero son fundadores de Guayerd, una empresa argentina que desarrolla software y tiene una academia de programación desde hace seis años. Ellos identificaron una relación entre el déficit de talento a nivel global para desarrollo de software y la situación de contextos de vulnerabilidad en la que vive el 40% de la población de Latinoamérica. 

Tan solo en el 2020, en Norteamérica y Europa hicieron falta un millón y medio de desarrolladores para cumplir con la alta demanda de estos servicios. En Estados Unidos durante los últimos 3 años se ha reportado en que, de cada 10 vacantes en programación y desarrollo web, 4 no se cubrieron. Se trata de una demanda de talentos que está insatisfecha a nivel global y que además se va a cuadruplicar en los próximos 10 años por la nueva transformación digital, de acuerdo con los fundadores de Guayerd. 

“Nosotros veíamos una oportunidad de construir un puente entre esos dos mundos: el talento que todavía no está incluido en Latinoamérica, pero que tiene potencial, y la necesidad del mundo de incorporar a más programadoras y más programadores hacia adelante”, dice Jean del Pino en entrevista con ConnectAmericas. 

“No es una carrera para mí”

En el mercado mundial existe una brecha muy amplia entre el número de desarrolladores web disponibles y el número de trabajos para desarrolladores web. Se estima que habrá una oferta de 28.7 millones de desarrolladores web para 2024 y aún así no serán suficientes, de acuerdo con el Centro de Fomento a las Importaciones de los países en desarrollo de los Países Bajos. 

Existen además varios estigmas hacia la carrera de programación y desarrollo de software, como la creencia de ser una “carrera para hombres”, o que no se requieren habilidades blandas para estudiarla. 

Los candidatos entrevistados en el proceso de selección para estudiar en la Academia de Guayerd con frecuencia dicen preferir otra carrera que requiera competencias de menor valor agregado o sofisticación. Por ello, su programa de formación no se centra únicamente en la enseñanza académica, sino en una metodología integral que fortalece las habilidades blandas de los candidatos, entre las cuales está la autoconfianza. 

Otro estigma que Guayerd ha enfrentado con frecuencia es la falta de interés de mujeres en la programación. En Latinoamérica, tan solo una de cada 4 personas que hace desarrollo de software es mujer.

El desafío final que enfrentan es la apatía de empresas y organizaciones. Si bien otras empresas aplauden y entienden el modelo de negocio con impacto social, al final del día ignoran a los programas de responsabilidad social corporativa, si es que tienen, la toma de decisiones del negocio como si no formara parte íntegra de la empresa.

El modelo

Varias empresas o academias operan con modelos parecidos al Guayerd en el mercado de Latinoamérica, Europa y Norteamérica, principalmente mediante el otorgamiento de becas para los estudiantes. 

Los futuros programadores no pagan las clases hasta que se encuentren en condiciones de pagar el curso una vez integrados al campo laboral y sin ningún tipo de interés o mínimos. Existe otro modelo, el del income share, en el que una institución o empresa beca a un estudiante y establecen un porcentaje, en este caso entre el 10 o 15%, del ingreso futuro de la persona que se gradúa, que la institución retiene como retribución.

De los alumnos inscritos en la Academia de Guayerd, la mitad paga por el curso, al contar con las condiciones económicas. La otra mitad son personas en situación vulnerable que Guayerd selecciona y beca.

“Nuestra unidad de la academia no es una unidad que genera ganancia, lo que buscamos es que sea autosustentable para que pueda tener perduración en el tiempo y obviamente esto se nutre también de los proyectos que la Software Factory incorpora a la cartera de su trabajo para poder darle empleo a las personas que vamos formando”, explica Jean del Pino, cofundador. 

¿Qué buscan en el talento?

Tras seis años de formar programadores y desarrolladores de software, los fundadores de Guayerd han podido identificar qué es lo que hace reclutables a los egresados de la academia: el compromiso y la entrega, entendida como la disposición para dar ese extra y superar las expectativas.

“Las personas que vienen de un contexto vulnerable piensan que nunca van a poder acceder a un empleo del futuro o a la formación de un empleo del futuro. Cuando cruzan ese puente y se encuentran trabajando en algo que el mundo está demandando hacia delante, eso genera una gratitud y un nivel de compromiso que nosotros profesionalmente vimos muy poco en general en el mercado”, explica Jean. 

Al inicio del 2020, Guayerd tenía un sistema mixto de clases entre presenciales y con soporte online. Hoy en día, el programa se ha vuelto 100% online. 

“Aún con los desafíos que implicaba volvernos 100% online, lo hicimos. Pensamos, sobre todo, que la mitad de las personas de nuestros cursos son de población vulnerable y son personas que, si tienen computadora en su casa, la conexión es más inestable que en otras zonas más urbanizadas”, analizan los fundadores de Guayerd.

La primera generación que cambió a modalidad totalmente online se graduó en noviembre y parte de ellos participó en el desarrollo de una app para una organización no gubernamental (ONG) que apoya a niños con tratamientos prolongados en hospitales. 

Ahora, con la posibilidad de las clases remotas, lo que sigue para Guayerd es escalar la academia a otros mercados de Latinoamérica, pero que aún permita a las poblaciones más vulnerables tener la oportunidad de convertirse en profesionales de alta demanda.  

“Nosotros lo que buscamos es incorporar dentro de nuestro de proyecto de negocios la democratización del acceso a la educación con proyección del futuro que se da como herramienta de trabajo”, finaliza Jean del Pino. 

Fuente: connectamericas.com