Caso Run Run es una muestra de la gravedad del tráfico ilícito de fauna silvestre.

El caso reciente del zorro Run Run, criado por una familia que lo confundió siendo cachorro con un perro y que hizo noticia por su búsqueda y posterior captura en Comas, motiva una reflexión sobre la problemática del comercio ilícito de animales silvestres y los riesgos que implica comprar fauna que es extraída de su hábitat natural por personas inescrupulosas y que ponen en riesgo a las especies y a la biodiversidad.

El tráfico ilícito de vida silvestre es una problemática global que representa un peligro para la biodiversidad y la salud pública, y es la cuarta actividad ilícita más lucrativa del mundo, luego del tráfico de armas, drogas y la trata de personas. Se estima que a nivel mundial moviliza entre 7000 y 23 000 millones de dólares anuales.

Perú es uno de los puntos clave para el comercio ilícito de vida silvestre en el mundo, ya que es un país megadiverso con récords mundiales en diversidad de aves, mariposas, anfibios, entre otros.

Entre 2000 y 2018, se han decomisado un total de 79 025 animales vivos, pertenecientes a 342 especies diferentes. Sin embargo, esto es una pequeña parte de la real cantidad de animales que son traficados ilegalmente en el Perú.

El grupo decomisado más común fue el de anfibios (44% del total), de los cuales 65% eran ranas acuáticas marmoleadas y 33% ranas gigantes del Titicaca. Las aves fueron el segundo grupo más decomisado (38% del total), con el pihuicho como la especie más común, representando el 63% de los decomisos.

Luego se encuentran los reptiles con el 13% de los decomisos, siendo la tortuga motelo y la taricaya las especies más decomisadas. Finalmente, los mamíferos representaron solo el 4% del total de decomisos, siendo el mono ardilla y el machín negro las dos especies de mamíferos más decomisadas.

Cómo se comercializa la fauna silvestre

La mayoría de especies comercializadas ilícitamente son vendidas como mascotas y como especies taxidermizadas o disecadas en cuadros entomológicos y en partes (cráneos, pieles, huesos, entre otros) y también se vende su carne y grasa.

La fauna silvestre que se comercializa ilícitamente termina en colecciones privadas, tiendas de mascotas, centros de medicina tradicional y puntos de venta sin autorización en las ciudades. También se comercializa a través de internet y las redes sociales.

Las regiones de la Amazonía (Loreto, Ucayali, Madre de Dios y San Martín) son los principales centros de extracción y puntos de partida del comercio ilícito de fauna silvestre al albergar la mayor diversidad de especies.

Entre las ciudades intermedias de la ruta del comercio ilícito se encuentran Tarapoto, Moyobamba, Chachapoyas, Chiclayo, Trujillo, Piura, Tumbes y otras donde se han detectado 41 lugares donde se desarrolla esta actividad ilegal.

Impacto en la biodiversidad

El tráfico ilícito de fauna silvestre produce cinco impactos principales:

-Provoca la disminución de las poblaciones naturales, alterando su estructura demográfica y genética, lo cual pone en riesgo la existencia de la población o, en casos más graves, de toda la especie.

-Los métodos de caza o captura no selectiva afectan a otras especies que no son objetivo de tráfico. Ejemplo de ello son las redes utilizadas para atrapar aves afectan a especies endémicas que no tienen interés comercial.

-Los ecosistemas se encuentran interconectados y en un frágil equilibrio. La desaparición de ciertas especies puede afectar el funcionamiento de un ecosistema como, por ejemplo, la dispersión de semillas, la polinización y la captura de carbono. Especies preferidas como las mariposas y los colibríes contribuyen con la polinización de las plantas y el mantenimiento del bosque.

-Las especies traficadas son removidas de sus ambientes naturales e introducidas en nuevas áreas, donde pueden causar un gran impacto en los ecosistemas.

-Existen enfermedades que se transmiten de los animales a los seres humanos, lo cual se conoce como enfermedad zoonótica, la cual puede ser ocasionada por una bacteria, un virus o parásitos que pasan de los animales a las personas. Un ejemplo de ello es el hantavirus que se contagia por inhalación de partículas de heces, orina y saliva de roedores.

Cómo incluir a la población para enfrentar este problema

Se debe concientizar a la población en temas ambientales como el uso sostenible de los recursos naturales. Por ejemplo, en lugar de prohibir el consumo de carne de monte, se debe educar a la población sobre el aprovechamiento responsable y no consumir carne de fauna amenazada o en veda.

También es fundamental dimensionar la gravedad del problema de la propagación de enfermedades transmitidas por los animales a los seres humanos. Y también conocer el peligro de tener en casa a un animal silvestre que puede amenazar la integridad de sus dueños o de animales domésticos o de crianza como cuyes y gallinas, como ocurrió con el zorro Run Run en Comas.

Frente a la comercialización de animales vivos se debe desplegar más operativos para capturar a las mafias que trafican estas especies y se debe capacitar a los operadores de justicia para que conozcan esta problemática con mayor profundidad para que se sancionen como corresponde a los responsables.

Avances y compromisos del Perú

Nuestro país cuenta con una “Lista de clasificación y categorización de las especies amenazadas de fauna y flora silvestre legalmente protegidas” que indica que existen 535 especies categorizadas: 64 en peligro crítico, 122 en peligro, 203 vulnerables, 103 casi amenazadas y 43 amenazadas.

También cuenta con el “Libro Rojo de especies amenazadas de fauna silvestre”, que registra actualmente 389 especies de fauna silvestre que se encuentran en alguna categoría de amenaza: peligro crítico, en peligro y vulnerable. Este documento se actualiza cada cuatro años y representa una herramienta científico-legal necesaria para la toma de decisiones y priorización de acciones para la gestión de la fauna silvestre.

Asimismo, está vigente la “Estrategia Nacional para reducir el tráfico ilegal de fauna silvestre en el Perú (2017-2027)”, cuyos objetivos son educar, sensibilizar y difundir información a la ciudadanía sobre el tráfico ilegal de fauna silvestre.

Asimismo, desarrolla acciones para la aplicación estricta de la ley y el control efectivo del tráfico ilegal de fauna silvestre en Perú de manera multisectorial.

Del mismo modo, implementa acciones con países fronterizos y con aquellos que son destino del tráfico ilícito de fauna silvestre procedente de Perú.

Su Plan de Acción contiene 35 actividades que buscan reducir progresivamente esta actividad ilegal en todo el país.

En la “Primera Conferencia de Alto Nivel de las Américas sobre comercio ilegal de vida silvestre”, realizada en octubre de 2019 en Lima, un total de 20 países suscribieron la Declaración de Lima.

Entre sus compromisos se incluye la adopción de medidas encaminadas a reconocer la caza furtiva y el comercio ilegal de vida silvestre como delitos graves, así como utilizar técnicas de investigación financiera y apoyar las asociaciones público-privadas para identificar los flujos financieros ilícitos, además de las organizaciones criminales y sus redes asociadas al tráfico ilegal de fauna silvestre.

Proyecto “Prevenir”

En Perú está en marcha el proyecto “Prevenir”, impulsado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), que apoya al Gobierno, la sociedad civil y el sector privado en la mejora de las condiciones para prevenir y combatir delitos ambientales como el tráfico ilícito de fauna silvestre, la minería y la tala ilegales en la Amazonía peruana.

El proyecto reconoce que los delitos contra la vida silvestre conforman un fenómeno complejo por factores económicos, sociales y culturales, por lo que se requiere un abordaje multisectorial y coordinado. Se considera que ante la nueva normalidad que plantea la pandemia del covid-19 se deben adaptar estrategias con un enfoque preventivo más que persecutorio.

Fuente: Andina