Brasil alcanza un máximo diario de muertes y casos de coronavirus mientras Bolsonaro se inhibe

El estado de la pandemia del coronavirus en Brasil, uno de los países más afectados del mundo, dista de mejorar. Según los últimos datos oficiales, el país contabiliza 10.587.001 contagios y 255.720 muertes. El número de fallecimientos lleva varias semanas estabilizado en más de mil muertes diarias, en medio de un enfrentamiento entre las autoridades sanitarias y el presidente, Jair Bolsonaro, siempre reticente a tomar medidas de contención de la enfermedad.

Aunque la mayoría de los estados han promovido medidas de distanciamiento social, los secretarios de Salud de los 27 estados de Brasil han exigido en un comunicado que el Gobierno federal imponga un toque de queda nocturno en todo el país, para evitar el colapso de la red hospitalaria. “La ausencia de una conducción nacional unificada y coherente dificulta la adopción de medidas”. También se recomienda la inmediata “prohibición de eventos presenciales como espectáculos, congresos, actividades religiosas, deportivas o similares en todo el territorio nacional”, la suspensión de la educación presencial y el cierre de playas y bares.

Pero el presidente, el ultraderechista Jair Bolsonaro, minimiza la importancia de la pandemia, ha coqueteado con el negacionismo, y afirma que la restricción de la actividad económica “mata más que el virus”. El promedio de muertos en la última semana fue de 1.225 fallecimientos diarios, el mayor de la pandemia, y un 15% mayor que hace un mes. También la cifra de contagios es la mayor de la serie histórica.

En la cada vez mayor presión hospitalaria incide, según estudios médicos, la ‘variante brasileña’, más contagiosa y virulenta que la original. Sólo un 4% de la población está ya vacunada.

El presidente ha emitido tuits con los recursos federales asignados a cada estado para medidas sanitarias. Los Estados le acusan de querer crear enfrentamientos. Parelalemente, sigue con sus planes de liberalizar la posesión de armas, lo que sus criticos califican como una legislación apta para “armar milicias”.