Áreas Naturales Proteguidas: Nuevo frente para combatir al narcotráfico.

El accionar de las actividades ligadas al narcotráfico en nuestro país es un desafío que acompañará al presente gobierno en los años que le quedan y a los que lo sucedan. Sabido es que sus efectos no solo son nefastos para la salud humana, sino también para la biodiversidad del país. Amplías zonas de nuestro territorio se han visto contaminadas por sustancias tóxicas producidas por cultivos ilícitos, que en los últimos años se han extendido a las Áreas Naturales Protegidas (ANP).

Se impone un análisis de la reconfiguración territorial en el combate contra el narcotráfico tras divulgarse las acciones que tomará Devida al respecto. Consultamos a especialistas que nos dieron más luces sobre el tema: Leonardo Caparrós, exviceministro de Justicia y exjefe del Gabinete de Asesores del Ministerio del Interior; y  Sandro Chávez, past Decano Nacional del Colegio de Biólogos del Perú. Repasaremos los recientes anuncios divulgados por Devida, para luego presentar las apreciaciones de nuestros invitados sobre el panorama que se configura en este asunto a raíz de las decisiones tomadas desde el Gobierno central.

Un viraje en la lucha contra los cultivos ilícitos

Recientemente, Ricardo Soberón, presidente de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), apuntó que se trabaja en la priorización y focalización de las acciones de erradicación en tierras de pueblos indígenas, Áreas Naturales Protegidas (ANP), bosques primarios y áreas de frontera. Por ello, además de la sincronización entre erradicación y desarrollo alternativo, se propondrá un “Pacto Social”. Se anotó que la propuesta se da en el marco de la Política General del Gobierno 2021-2026 y la Política Nacional Contra las Drogas al 2030.

Sobre las ANP, se coordinará con el Sernanp para determinar territorios a intervenir. Asimismo, se remarcó la importancia de tratar las zonas de amortiguamiento. También se anunció la decisión de iniciar la erradicación de cultivos ilegales de hoja de coca en comunidades nativas que han solicitado la intervención del Estado para frenar esa actividad ilícita en sus dominios. Las regiones donde se focalizará la erradicación en el 2022 serán Huánuco, Junín, Loreto, Madre de Dios, Pasco, Puno, San Martín y Ucayali.

El contexto que permitió considerar a las ANP en la lucha antidrogas

Caparrós sostuvo que «los últimos 20 o 30 años (registran que) solo venimos capturando pequeñas muestras de lo que realmente se mueve en el mundo a nivel de las drogas (…) En general, (en el Perú) no se ve un avance importante». Sin embargo, reconoció los esfuerzos conjuntos con la cooperación de EEUU., «pero nos ha faltado en cuanto a proyectos alternativos. Es decir, ver la posibilidad de competir en los mismos lugares contra el narcotráfico proyeendo otro tipo de actividades que es la única manera de enfrentar a un monstruo como el narcotráfico».

Cultivos ilícitos en la zona de amortiguamiento del PN Bahuaja Sonene y la Reserva Tambopata

En tanto, Chávez recordó que la penetración de los cultivos ilícitos de coca data desde hace años, pues ya en los años 90 Dourojeanni reportaba que había seis parques nacionales afectados. En ese lapso, esto ha ido aumentando, y hoy parte de ese cultivo está en varias ANP, afirmó. «El problema no es ese avance, sino cuál ha sido la estrategia que el Sernanp ha implementado durante los últimos 10 años, que es el tiempo en que estos cultivos aumentaron tremendamente», advirtió.

Por su parte, Caparrós anotó que en el 2020 el Sernanp lanzó su estrategia antidrogas, dos años después de tener «evidencias claras» de «casos graves» (de narcotráfico entre cinco a seis ANP) y alguna evidencia en unas 14. Se trata de la “Estrategia de atención a la problemática de los cultivos ilícitos y actividades asociadas en Áreas Naturales Protegidas de administración nacional (2020-2024)”. Al respecto, Chávez comentó que «se entiende que debería tener plan operativo, pero este aún no se conoce. Se espera que para este 2022 se tenga uno».

Actualmente se han identificado más de 20 ANP comprometidas con cultivos ilícitos: 14 de ellas tienen cultivos a su interior; unas 5 los tienen exclusivamente en sus zonas de amortiguamiento; mientras que otras 7 podrían verse afectadas por esta actividad ilícita por su cercanía y vulnerabilidad reunidas. Se sabe que las más afectadas son el Parque Nacional Bahuaja Sonene, la Reserva Comunal El Sira, el Bosque de Protección San Matías San Carlos, la Reserva Comunal Ashanica y el Parque Nacional Otishi.

La pertinencia de añadir a las ANP en la lucha antidrogas

A pesar que hay críticos «que dicen que es un sinsentido» (Caparrós sostuvo que) «la decisión de Soberón (de incorporar a las ANP) ha sido correcta por varias razones», pues el 17% del Perú es tierra de las ANP, que sumandole las zonas de amortiguamiento la cifra se eleva al 25%. Estos territorios «son el pulmón de la humanidad, muchas veces son la fuente de agua para grandes poblaciones». (…) «Han sido creadas porque son un soporte para el biosistema, la afectación de estas áreas es mucho mayor que lo sería en otras áreas», remarcó.

Chávez también observó que en Devida, como ente rector en la lucha contra ese flagelo, «hay una actitud totalmente favorable para enfrentarlo». Resaltó el anuncio del jefe de esa entidad, Ricardo Soberón, que como parte de su estrategia harán una erradicación focalizada, gradual y consensuada en las ANP y en territorios de pueblos indígenas. Eso significa que identificarán las áreas prioritarias para esa tarea; a ello se agregará facilitar alternativas de desarrollo a las poblaciones involucradas, anotó.

«En esa perspectiva, hacia el 2022 las expectativas son bastante buenas. Hay una estrategia, entiendo que estarían elaborando un plan operativo con Sernanp; y Devida está totalmente convencida que hay que empezar por allí», añadió Chávez. «Una parte de la coca ilegal penetra en las ANP y la otra en áreas de comunidades indígenas, es importante tener claro eso para implementar acciones», consideró.

En tanto, Caparrós resaltó que se incluya «atacar estos pequeños nudos que se están formando (en las ANP) para evitar casos como el del PN Bahuaja Sonene». Advirtió que el narcotráfico no solo es deforestación, sino también toneladas de químicos vertidos a los ríos y la tierra, que terminan afectando la salud de animales y las personas. «La manera de solucionar esto (en las ANP) no es tan compleja, pues se trata de focos pequeños (pero que se dan) en zonas tan importantes para el país», anotó.

Desarrollo alternativo: Otra pieza clave en esta lucha

Como se recordará, Soberón abogó por desarrollar una mayor sincronización entre la erradicación de los cultivos ilícitos y el desarrollo alternativo, encarnado en la promoción de cultivos como el cacao y el café, de forma que el área intervenida sea efectivamente erradicada y no vuelva a ser ocupada por plantaciones de hoja de coca. Ante ello, Chávez anotó que una nueva estrategia en la lucha contra estos cultivos pasa también por fortalecer las capacidades del Estado en Salud y Educación, así como la promoción de otras actividades (turismo, economías locales, etc) en las zonas involucradas.

Productos cafeteros provenientes del Bosque de Protección Altomayo

Por su parte, Caparrós sostuvo que «si el Estado entra con fuerza militar y policial, y además, con alternativas de desarrollo se dará una mano importantisima a estas comunidades (afectadas por cultivos ilícitos)». Un ejemplo de ello está en el Bosque Protección Altomayo, recordó. «Los proyectos alternativos tienen una importancia en la lucha contra el narcotráfico, pero en particular en estas comunidades, pues es lo que están esperando, ya que las hemos dejado solas», añadió.

Al respecto, Chávez llamó la atención de que la propuesta del desarrollo alternativo para combatir los cultivos ilícitos por sí sola es insuficiente; en ese sentido, lo que va ir entendiendo la nueva dirección de Devida es que lo que falta en la zona donde se siembra la coca ilegal es una estrategia de desarrollo rural, no solamente de agricultura. Resaltó que las poblaciones involucradas desarrollan otras actividades económicas que también merecen atención del Estado.

Añadió que «los cultivos alternativos son una opción, pero no son la única, deberían ser parte de un paquete que creo que aquí lo está entendiendo Devida, amen de buscar compromisos de las poblaciones locales, otro elemento fundamental». Estas pueden comprometerse en la lucha contra la siembra ilegal, pero «para ello necesitan compromisos del Estado y creo que en esa línea se encuentra Devida», enfatizó Chávez.

Perspectivas para el 2022

La pandemia provocó un repliegue de las actividades del Estado en varios ámbitos. «Para el 2022 lo que esperaría es una recuperación del territorio, que ya empezó el 2021 y que debe consolidarse este 2022», sostuvo Caparrós. Ninguna alternativa solucionará esta problemática de modo inmediato y menos en un año, pero si «Soberon sigue la línea que trazó deberíamos tener dos o tres ANP o comunidades nativas libres del narcotráfico (a fin de este año). Eso sería una superbuena noticia, pues sería el comienzo de un trabajo sostenido», afirmó a INFOREGIÓN.

Fuente: inforegión.pe