Amenazas y peleas: el millonario negocio de la prostitución invade Lima

En los últimos años, la presencia de trabajadores sexuales en las calles ha aumentado considerablemente.

Eran calles tranquilas, pero hoy es una pasarela de señoritas, en su mayoría de nacionalidad venezolana. De día o de noche desfilan por las principales avenidas en busca de clientes.

Las damas de compañía se muestran amables con los cabellos, pero si ese caballero es un sereno o policía, la situación se vuelve violenta.

Pierden el total respeto a la autoridad y los atacan a golpes, pedradas y palazos con tal de defender su espacio. Estas mafias están expandiendo sus redes.

NEGOCIO MILLONARIO

Los cabecillas de estas organizaciones ganan miles de soles a costa de las mujeres, en muchos casos casi secuestradas, para explotarlas sexualmente.

En cada avenida hay hasta 200 trabajadoras sexuales. Ellas cobran entre 150 a 200 soles.  Al día, cada una de ellas podría realizar 5 servicios. Es decir, podrían obtener en un solo día entre 750 a 1000 soles. Pero ese dinero no es para ellas. Todo lo ganado son para las cabezas de las peligrosas mafias de prostitución

Los sujetos captan a las extranjeras en el interior del país o fuera. Las traen con engaños a nuestra capital y una vez aquí, las someten. Si la mafia gastó mil soles por el traslado, estos le cobran 10 mil soles.

Las mujeres son explotadas sexualmente sin cobrar un solo sol. Tienen que pagar su deuda, la habitación donde están casi secuestradas, su comida y en muchos casos deben pagar la multa por incumplir con las reglas de los captores. No pueden escapar, y tampoco pueden delatarlos, de lo contrario sus vidas correrían peligro.

MODUS OPERANDI

Ellas son trasladadas por motorizados que se hacen pasar como delivery. Todos los días las movilizan desde su habitación hasta el punto de explotación. Ida y vuelta.

Además, son constantemente vigiladas por estos mismos sujetos u otros que rondan la zona haciéndose pasar como transeúntes.

Las autoridades hacen lo posible para erradicar a estas mafias. En los últimos meses, los agentes de la Dirincri desarticularon dos organizaciones criminales. Los sujetos estaban en inmuebles donde también tenían a varias de estas mujeres.

Los vecinos afectados solo piden que las calles de su distrito regresen como solían ser antes: sin peleas, sin amenazas, sin meretrices y sin delincuencia.

Fuente: Panamericana