Alimentación y niños: Consejos nutricionales para nuestros hijos en edad escolar.


La pandemia de la COVID-19 ha llevado a los niños y adolescentes peruanos, y de otras partes del mundo, a seguir con clases virtuales, lo que ha llevado en algunos casos a mayores horas frente a pantallas, sedentarismo y cambios en los horarios de alimentación. ¿Cómo mejorar la alimentación diaria para favorecer el aprendizaje?

La nutricionista Adriana Carulla, especialista de Wong, resalta que tanto en los niños como en los adultos, el orden es sumamente importante para crear buenos hábitos de alimentación.

“Una adecuada programación del menú y de horarios, permite que los alimentos que se escogen sean más frescos y nutritivos. Además, el orden en las comidas disminuye la ansiedad y las ganas de consumir alimentos procesados, altos en grasa y azúcar y bajos en nutrientes”, menciona.

La especialista recomienda que se debe tener una dieta balanceada para que los niños puedan disfrutar de una buena salud.

“Si bien todos los alimentos de origen natural en cantidades adecuadas según la edad son fundamentales, existen alimentos que ayudan directamente a la salud del cerebro, favoreciendo de esta forma el aprendizaje y la memoria”, añade.

La especialista recomienda:

1. PESCADO: Es uno de los alimentos más importantes para el cerebro. El pescado tiene colina, que trabaja al nivel de la memoria, y ácidos grasos omega 3 que ayuda a mejorar el coeficiente intelectual.

2. NUECES: También son altas en omega 3 como el pescado. Las nueces incluyen toda la variedad de oleaginosas como pecanas, almendras, pistachos, cashews etc, además son muy ricas en minerales como hierro, que ayuda al cerebro a recibir la correcta cantidad de oxígeno y magnesio.

3. CEREALES INTEGRALES: La fibra que contienen ayuda a que los alimentos se absorban lentamente y por consiguiente ayuda a que el cerebro reciba la cantidad adecuada de glucosa.

4. MANZANAS: Esta fruta contiene un antioxidante llamado quercetina, que ayuda a mejorar la función cerebral, sobre todo la memoria. Es importante recalcar que este antioxidante se encuentra en la cáscara de la manzana, por lo que se recomienda consumirla sin pelar.

5. VERDURAS DE LA FAMILIA DE LAS COLES: El brócoli, la coliflor, la col y las coles de Bruselas son especialmente saludables para el cerebro. Según un estudio del departamento de Neurología de la Universidad de Harvard publicado en 2018, este tipo de verduras ayuda mucho a la capacidad de retención de la memoria. A la hora de consumirlas deben de estar al dente, ya que sancochadas por muchas horas pierden sus propiedades.

6. ESPINACA: Es una maravillosa “bomba” de ácido fólico, indispensable para el cerebro. Y justamente, el ácido fólico es esencial para la desintoxicación celular y para generar neurotransmisores que permiten retrasar el deterioro cognitivo.

7. MENESTRAS (LEGUMBRES): Desde las lentejas, frijoles, garbanzos, pallares, hasta las arvejas verdes partidas, son importantes para la salud del cerebro, porque además de la fibra y la proteína, contienen ácido fólico, al igual que la espinaca, que ayuda a mejorar la memoria.

8. CEBOLLA: La cebolla, sobre todo la roja, contiene quercetina y antocianinas, antioxidantes que ayudan a mantener las mentes enfocadas en clase y otras actividades, con el cerebro en perfectas condiciones.

9. CARNES ROJAS: Las carnes en general, especialmente las rojas y las vísceras, contienen mucho hierro, que es indispensable para que el cerebro esté bien oxigenado.

10. HUEVO: Además de ser considerado la mejor proteína del mundo, contiene colina en la yema, que se convierte en la base de las células del cerebro. A más colina, más memoria.

 NUTRIENTES Y ACTIVIDAD FÍSICA

La nutricionista comenta que un niño, a diferencia de un adulto, está en constante actividad y su capacidad digestiva es menor, por lo que es ideal darle pequeñas porciones de comidas distribuidas durante el día. “También, se puede organizar la alimentación en casa con tres comidas principales (desayuno, almuerzo y cena) y dos meriendas pequeñas y nutritivas”, sostiene.

Carulla menciona que las clases remotas han generado “que los pequeños realicen menos actividad física, y haya un desbalance con el peso”.

“La incertidumbre de no saber por cuánto tiempo iba a durar la cuarentena, ha hecho que muchas familias se apoyen en alimentos poco nutritivos y altos en calorías. Sin embargo, el hecho de que los chicos estén en casa, nos ayuda a vigilar lo que comen. Una alimentación saludable y balanceada mejorará la productividad, mientras que una alimentación desordenada, alta en grasa y azúcares impactará de una forma negativa en la salud a corto y largo plazo de nuestros hijos”, finaliza.

Fuente: rpp.pe