Alemania deja los test masivos de COVID-19 para enfocarse en grupos de riesgo

Con alrededor de 20.000 casos diarios del nuevo coronavirus, más del doble de lo alcanzado durante su primera ola, Alemania cambia de estrategia y dejará de evaluar a todos los posibles pacientes para volcar la capacidad de sus laboratorios en personas de riesgo.

De acuerdo a una recomendación del Instituto Robert Koch (RKI) recogida por ABC, la nueva estrategia del gobierno de Angela Merkel prevé atender solo a personas con síntomas graves y más específicos de COVID-19, como bronquitis o alteración del sentido del olfato, así como a los miembros de grupos de riesgo (pacientes con comorbilidades previas o ancianos).

El motivo es que en otoño e invierno hay demasiadas personas enfermas con síntomas de este tipo, catarros y gripes, y testar a todos ellos, definitivamente, sobrecargaría los laboratorios.

La canciller Merkel ha aceptado que hasta en el 75% de los nuevas infecciones no se logra identificar la cadena de contagios, lo que resta efectividad al objetivo real de los test, que es limitar la expansión del virus. A cambio de asumir ese riesgo, el RKI quiere proteger a los ancianos.

No es la primera vez que Alemania afronta una propuesta similar que atenta contra su plan original de identificar con rapidez a todas las personas infectadas y rastrear sus contactos, como había acordado ante la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Antes, los académicos Hendrik Streeck, Andreas Gassen Jonas, Schmidt-Chanasit se habían mostrado a favor de utilizar importantes cantidades de “recursos sanitarios” sobre grupos de riesgo, aunque eso suponía vigilar menos al resto de la población.

La canciller Angela Merkel había rechazado la propuesta porque “no estaba convencida”. Sin embargo, con la venia del RKI para ponerla en marcha, será parte de la próxima reunión del gabinete alemán.

Fuente: La República