30-S: Un año después de una confrontación que no termina

El 30 de setiembre de 2019 se ganó un lugar en la historia política de nuestro país: el presidente Martín Vizcarra disolvió el Congreso tras acusar que la bancada mayoritaria de Fuerza Popular obstaculizaba la aprobación de normas vinculadas a la reforma que el Gobierno impulsaba. La gota que derramó el vaso fue la elección de seis magistrados del Tribunal Constitucional (TC), un proceso criticado por su falta de transparencia y la idoneidad de algunos de sus candidatos.

Aquella agitada jornada empezó con el entonces premier, Salvador del Solar, acudiendo al Congreso para sustentar una cuestión de confianza sobre el proceso de elección de tribunos. Su ingreso fue impedido por congresistas atrincherados en las puertas del hemiciclo.

Tras empujones y con ayuda, Del Solar entró y logró hablar ante el Pleno. No obstante, el tema no fue puesto al debate, situación que fue interpretada por el Ejecutivo como un acto de denegatoria de confianza. Ello llevó a que el jefe de Estado anunciara el cierre del Congreso.

“Esta medida excepcional permitirá que la ciudadanía se exprese y defina en las urnas el futuro del país”, dijo Vizcarra apostando, esos días, que con un nuevo Legislativo la relación entre los poderes sería diferente.

LA CONFRONTACIÓN SIGUE

Un año después del cierre del Congreso y tras las elecciones de nuevos congresistas, la confrontación entre ambos poderes se mantiene. En plena pandemia de COVID-19 y mirando hacia la próxima campaña electoral, los actuales parlamentarios critican a Vizcarra por las acciones que ha tomado el gobierno ante la crisis económica y sanitaria. A ello se suma el caso Richard Swing, del cual el mandatario no ha rendido cuentas claras y lo llevó contra las cuerdas, a tal punto que afrontó un proceso de vacancia. ¿Es que el remedio fue peor que la enfermedad?

En opinión del expresidente del TC Víctor García Toma, la situación actual de choque entre poderes es consecuencia de los propios actos de Vizcarra. “Este Parlamento es su hijo putativo. Le ha estado jugando en la misma cancha del populismo e incluso ha sido más audaz e irresponsable. Y con el caso Swing, su legitimidad se ha precarizado”, declaró el jurista a Perú21.

El constitucionalista Omar Cairo opinó que el cierre del Congreso devino en una legítima resolución de un conflicto dado que siguió lo dispuesto por la Constitución.

“Vizcarra no se convirtió en un dictador, no sacó los tanques, no intervino el Poder Judicial, el presidente gobernó en el interregno sin atropellar las libertades, convocó a elecciones. Es decir, no fue un golpe de Estado como se acusaba. Desde ese punto de vista, lo que pasó fue óptimo”, acotó.

Por su parte, el analista político José Carlos Requena indicó que Vizcarra realizó una “apuesta que no le fue favorable” luego de la disolución pues abandonó un espacio parlamentario que le hubiera permitido hacer frente a la oposición actual y tuvo mucha expectativa de que gobernaría con la opinión pública a su favor.

Requena agrega que, aunque existía un conflicto entre el Ejecutivo, la bancada fujimorista no hubiera llegado al punto de plantear una vacancia. “Al final, ellos terminaban haciendo lo que el Ejecutivo pedía”, agrega.

En tanto, el analista Carlos Meléndez sostiene que medidas como el cierre el Congreso o el intento de vacancia al presidente se han convertido en las nuevas reglas de juego en la democracia del país.

“En el Perú para vencer al rival político no importa tirarse abajo la institucionalidad. Pasó con el fujimorismo contra PPK, con Vizcarra contra el fujimorismo y casi nuevamente con los integrantes del Congreso contra Vizcarra. La conflictividad política no distingue al rival de la institución”, asevera.

CON MIRAS A LAS ELECCIONES

A un año del 30-S y las crisis políticas que le siguieron, existen lecciones por aprender y que serán reflejadas en las próximas elecciones. Tanto García Toma como Cairo coincidieron en que los ciudadanos deberían asumir un mayor sentido de responsabilidad al votar.

Meléndez sostuvo que estos incidentes políticos serán percibidos por los ciudadanos como parte del desprestigio de nuestra clase política. “La degradación de las élites políticas aumenta cada vez que hay enfrentamientos innecesarios y poco útiles. De cara a las elecciones, crece la desafección y el interés”, dice.

Por su parte, Requena opinó que la lucha contra la corrupción será vital considerando los casos revelados en los últimos meses.

Así como la ciudadanía tiene la tarea de reflexionar, esperamos que la clase política haga lo propio y logre mejores resultados para el país.

DATOS:

– Tras el cierre del Congreso, su extitular Pedro Olaechea presentó una demanda competencial ante el Tribunal Constitucional y exhortó a que declare su nulidad. El 14 de enero de 2020, el TC declaró infundada su demanda.

– Requena sostiene que, aunque el TC resolvió que la medida fue constitucional, no desarrolló lineamientos que permitirán resolver casos similares en el futuro.

– El Congreso ha decidido que se hará cargo de la elección de los seis magistrados del TC que quedó pendiente del Legislativo disuelto.

Fuente: Perú21